imagotipo

Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Compras legales de equipos de espionaje
  • ¿Dónde están?

Oficialmente doce entidades federativas, el CISEN, la PGR y la SEDENA compraron el equipo de espionaje llamado Pegasus.

¿Cuáles son esas entidades, bajo qué gobierno?

Porque ahora resulta que José Murat, siendo gobernador de Oaxaca, compró varios equipos de espionaje, entre ellos Pegasus.  Y también Peña Nieto siendo gobernador.

¿Esto quiere decir que Eruviel Ávila pudo haber sido el autor de los espionajes multicitados?

O que José Murat desde la oficina que le inventaron en el PRI se dedica realmente a espiar.  Por ejemplo, a la priista “disidente”, la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega.

También podría ser que su hijo, el joven gobernador, tenga a Manuel Vera Salinas como director de “espionaje”, y no en el puesto de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca que ostenta.

Vera Salinas, que fue marino, fue descubierto en 2010 por militares en una “casa de seguridad” de Cancún, desde donde hacía trabajo de espionaje por petición, y pago, del entonces presidente municipal Greg Sánchez, que después estaría en la cárcel y hoy es colaborador de Remberto Estrada en esa población.

El único gobernante que se ha apresurado, a raíz de las publicaciones, a decir que no encuentra ese equipo es Héctor Astudillo, de Guerrero, quien tiene “perdido” el equipo que compró Ángel Aguirre… conste que hubo un gobernador interino en medio.

El Pegasus no es el único equipo de espionaje que se ha comprado, por gobiernos siempre, se supone, en México. También existe uno llamado DaVinci u otro IBIS igual de eficientes.  Más los que se acumulen.

La CNDH ya metió mano en el tema.  Lo interesante será qué le contestan, tanto los gobiernos estatales como la Sedena o el CISEN, que también ya negó espiar a periodistas o líderes sociales.

O sea, para que entendamos, una investigación al respecto comenzaría por una amable petición, supongo que oficial de la instancia que corresponda, al titular de la Sedena, por ejemplo, preguntado amablemente al general Cienfuegos si utiliza el equipo de Pegasus para espiar… y vendría, con igual amabilidad, una respuesta diciendo que no.

Ese es el tema. ¿Cómo puede un gobierno investigar a ese mismo gobierno? Cuando, además, se trata de un programa de espionaje de alta tecnología que está diseñado, precisamente, para no dejar huellas.  Es decir, no hay pruebas.

¿Nos vamos a quedar, como país, como víctimas, como acusados, con el espionaje?  Esperando que se olvide, que haya otros escándalos mediáticos que lo sepulten en la opinión pública…

Dentro de esto, para mí muy problemático, muy delicado, no encuentro dónde colocar la supuesta expresión presidencial, a periodistas que cubren la fuente, publicada y no desmentida, de algo así como que a ver qué valientes llevan pruebas…

¿Quiere decir que el Presidente Peña se asume, también, como víctima de este tema?

Podría serlo.  Si tenemos tantos equipos de espionaje en manos de políticos tan dudosos, como lo son Murat y Ángel Aguirre, por citas solamente dos, cualquiera pudo haber hecho este espionaje, que no lleva a ninguna parte.  Porque como medida de amedrentamiento no ha funcionado, y no creo que a muchos les interese saber intimidades de periodistas o líderes sociales.

En estos tiempos, desde hace mucho, ninguna conversación realmente privada se hace por celular o por teléfono fijo…

Ya se convirtió en práctica común, hasta en bodas, pedir que los teléfonos celulares sean depositados fuera del lugar de la reunión.  Hace mucho tiempo, también, que generales desconectan celulares, le sacan la pila, y los entregan a sus ayudantes antes de reunirse contigo… pidiendo que hagas otro tanto.

Por lo tanto, el espionaje no es nuevo.  Lo más que nuevo, un agravio, es la investigación que publicó el New York Times.

Por el bien de la República habría que encontrar respuestas, de todo tipo, comenzando por las legales…

 

En Twitter: @isabelarvide  Blog: EstadoMayor.mx

Blog: CambioQRR.com