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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • ¿Qué hacemos con las policías?
  • Renato Sales exhorta a todas las autoridades a capacitarse en el respeto a los derechos humanos

De hecho, lo hemos venido padeciendo, pero cuando la principal autoridad en materia de seguridad nacional lo afirma en un discurso ante gobernadores y procuradores de justicia, su dimensión adquiere otro sentido: nuestras policías no están capacitadas para respetar derechos humanos.

Que en pocas palabras podría traducirse en que parecen más expertos en torturar y asesinar.

Renato Sales Heredia hizo un llamado a “autoridades federales de seguridad, gobernadores y secretarios de seguridad pública estatal” para que desde su ámbito “revisemos las condiciones institucionales y el alcance de la capacitación que están recibiendo nuestros elementos para actuar con apego y pleno respeto a los derechos humanos”.

Vamos por partes.  Sales utilizó un “plural” más que interesante, donde está admitiendo que falta capacitación y que hay condiciones “institucionales” que deben cambiarse, justamente en el ámbito federal.

Es decir, que los policías bajo el mando de Enrique Galindo no están bien en esta materia.  Que insisto, se traduce siempre en no torturar y no matar, con sus anexos.

¿Cuáles son las “condiciones institucionales” que deben revisarse?  Aquí entra todo, hasta la misma organización interna de la policía federal. No se diga la relación de subordinación, que debería existir plenamente, entre autoridades estatales y federales. También la situación vigente en las cárceles.

En cuanto a la falta de capacitación, hay una admisión muy valiente de Sales Heredia.

Su discurso, con partes improvisadas, fue hacía la indispensable vinculación de la sociedad con las policías.  En ambos sentidos.  Habló de la necesidad de “transformar” instituciones para ser más “efectivos” en la protección y garantía de los derechos y libertades de los ciudadanos.

Resumió que deben valorarse las estrategias vigentes para que cada día estén más orientadas hacía la gente, a contar con la perspectiva del ciudadano en todo aquello que les afecta.

O sea, nuestra perspectiva de los hechos de Nochixtlán, se me ocurre, tiene que ser tomada en cuenta.  Nuestra perspectiva, de muchos mexicanos, donde se reconoció en redes sociales que los policías iban armados contra el boletín oficial de esa misma policía federal. Nuestra perspectiva en contra de la alta letalidad en los operativos de la policía federal. Nuestra perspectiva convertida en denuncia pública reiterada.

El reto, para Renato Sales, para este Gobierno, para todas las autoridades estatales es ser más “efectivos” en el tema de derechos humanos.  ¿Cómo lograrlo?  Por lo pronto, de manera oficial, se aceptó que falta capacitación.

¿Puede Enrique Galindo al frente de la policía federal que ha actuado en Tanhuato, en Nochixtlán, que ha sido exhibida en un video de tortura, implementar está urgente “capacitación”? ¿Pueden los actuales jefes de policía estatal, como el titular de Seguridad Pública de Oaxaca que no logra articular una idea completa, con su carga de vicios y su falta de preparación, estructurar esta “capacitación” hacía el respeto a derechos y libertades individuales?

Son algunas de las preguntas que provoca la intervención de Renato Sales.  ¿Pueden hacerlo sin la intervención directa de la sociedad?

¿Cuando habla de la necesidad de revisar “las condiciones institucionales” vigentes, Renato Sales está, también, refiriéndose al derecho a la información?  ¿Al incumplimiento de decir la verdad, como cuando Enrique Galindo habló de policías desarmados, de no saber quién dio la orden de disparar, o la emboscada de dos mil hombres?

Porque para que exista esa vinculación con la sociedad, tiene que haber una política también institucional de transparencia, de verdadera comunicación con la sociedad.  Que solo puede darse a partir de verdades.

A Renato Sales le faltó decir que deben cumplirse estas condiciones, estos “cambios”, estas capacitaciones para comenzar a construir credibilidad, confianza en la sociedad.  Los mexicanos no podemos confiar en nuestras policías a partir de la realidad vigente. Una realidad a la que le faltan trozos inmensos de información, y también de castigo para quienes no respeten los derechos humanos.

La investigación sobre Nochixtlán está en manos de la autoridad correspondiente, y también de la inspección interna de la policía federal y de la CNDH.  La tardanza en darnos resultados daña profundamente su vinculación con la sociedad.

Sin embargo, la exhortación de Renato Sales es un indicio excepcional de que no existe intención de encubrimiento alguna.  Al menos en lo que corresponde a su persona.

En Tuiter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx