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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Otro Presidente que pide perdón
  • Los intereses que le pagaron a la señora Peña

En su último Informe de Gobierno, después de anunciar que los bancos dejaban de ser propiedad privada, José López Portillo pidió perdón a los pobres por no haber podido cumplirles. Y lloró, de verdad que lloró…

Muchos años después, otro mandatario pide perdón. La situación es infinitamente distinta. Porque Enrique Peña pidió “perdón” por algo que, reiteró, siempre estuvo dentro de la ley.

Y es que el Presidente se refirió, sobre todo, a la percepción social. A lo que el tema de la “Casa Blanca” irritó, lastimó, hasta agravió a muchos cientos de miles de mexicanos.

¿Entonces por qué pedir perdón?

Además de lo impactante de ésto, en sí mismo, porque el Primer Mandatario está buscando “comprensión” de estos mismos mexicanos, y de otros varios, muchos millones más. Lo hace cuando su aprobación está apenas en el 34, 35 por ciento. Baja, muy baja en cualquier ecuación política.

Peña Nieto dijo, textual, que su error, muy grande, fue la responsabilidad en la mala percepción que generó esta compra.

¿Qué quiso decir? ¿Es una aceptación de que la forma, sobre todo la forma para comunicarlo, para responder a los reportajes sobre la casa presuntamente de la pareja presidencial, estuvo mal, fue la incorrecta? ¿A qué parte de la “mala percepción” se refirió?

El párrafo del discurso presidencial no tiene pierde: “…este error afectó a mi familia, lastimó la investidura presidencial y dañó la confianza del Gobierno, en carne propia sentí la indignación de los mexicanos, la entiendo perfectamente, por eso con toda humildad les pido perdón por la “Casa Blanca”, les reitero mi entera y más sincera disculpa”.

¿Por qué hasta ahora? ¿Cómo cambia esta postura de aquella refiriéndose a un “mal humor” social como si no fuese importante? Qué alegría comprobar que el presidente Peña escucha, ve lo que realmente sucede en el país.

Asumir que hubo un error es una diferencia inmensa en la forma, supongo que también fondo, en que el Primer Mandatario se dirige a la nación. Que cambia diametralmente el discurso. Por primera vez aparece, como sujeto trascendente, la “indignación” de buena parte de la sociedad mexicana.

Hasta aquí es excelente la posición oficial.

El problema es que a alguno de sus “expertos” asesores de comunicación, se le ocurrió que, junto a este discurso, trascendente a cuál más, se adicionase un aviso, oficial también, sobre el convenio de compra venta de la “Casa Blanca”. Error inmenso porque no solamente distrajo la atención mediática del discurso, sino que volvió a irritar, indignar a la opinión pública.

La publicitación de este “convenio” incidió en la percepción. Que, como sabemos, no se nutre de la realidad, sino de lo que entiende, visualiza, asimila de la realidad. Por eso es tan complicado cambiarla.

En dicho “convenio”, ya multicitado, se da a conocer que en 2014 se finiquitó el contrato de compraventa entre la constructora Higa… y que la señora Angélica Ribera recibió el dinero que había abonado… menos el equivalente a una renta por el tiempo que tuvo posesión del inmueble.

O sea que usted, o yo, o cualquier ciudadano puede irse a vivir, sin tomar posesión porque, repito textual el convenio publicado: “la propiedad nunca se transmitió”, a una casa y después de dar una entrevista diciendo que es su casa, simplemente pagar “una renta”.

Un agravio innecesario a la sociedad. Una aclaración no pedida que viene a confundir, a causar todavía más malestar.

Además, dice el texto que envió la Presidencia, que la constructora le devolvió a la señora Rivera los pagos que había realizado, más los intereses respectivos. O sea, que cualquiera puede romper un contrato de compraventa y en lugar de pagar por ello, recibe su dinero más intereses…

¿De qué se “disculpó” el Presidente si hasta pago de intereses obtuvo su esposa?

Otra vez, el problema está en el mensaje. Que Peña Nieto pidiese perdón era de una gran fuerza mediática. Algo que forzosamente tenía que impactar a la sociedad. Sumarle el pago de intereses a su esposa, vuelve a incidir en el tema de la percepción… Peña Nieto dijo, cito textual: “…también somos responsables de la percepción que generamos con lo que hacemos…”

Sería mejor que se cambiasen las leyes de “compraventa” de propiedades inmobiliarias para que todos, millones de mexicanos, fuésemos tratados como su esposa…

En Tuiter: @isabelarvide  Blog:EstadoMayor.mx