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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • ¿Hasta cuándo?
  • La lección de muerte en Chiapas

 

Mientras todos juegan a dialogar, con el mantra repetido de no somos violentos, millones de ciudadanos padecen la inacción oficial frente a los bloqueos de los maestros. Su permanencia, además, envía un mensaje de impunidad. Y es un, muy peligroso, reactivo de la violencia ancestral en Chiapas.

Ignoro si los asesinatos en San Juan Chamula se hubiesen dado sin el conflicto magisterial, lo cierto es que éste es un elemento definitorio de esa realidad.

No importa cuánto promocionen los “encuentros” con autoridades, la petición de los maestros sigue siendo la misma: Derogar la Reforma Educativa. Lo que no tiene traducción posible para los cientos de miles de pequeños comerciantes, empresarios, trabajadores, que no pueden ganarse el sustento por estos bloqueos. La vida económica de varias regiones del país padece una necedad que no se relaciona con sus actividades.

En época de vacaciones los bloqueos de maestros impiden el turismo, actividad esencial para miles de habitantes de Guerrero, Michoacán o Chiapas, entre otras entidades federativas.

Esto afecta enormidades a quienes menos tienen, como los artesanos o los meseros, los choferes, los locatarios de los mercados. Los indígenas chiapanecos.

Y la situación se prolonga sin explicación alguna para estos cientos de miles de mexicanos con derechos.

En Chiapas pobladores de San Juan Chamula, que viven de los visitantes, salieron a la carretera a quitar un bloqueo de maestros que, como a millones de mexicanos, ya los tenía hartos. Y solamente por la intervención de la policía estatal no hubo muertos o heridos en el enfrentamiento. Días después asesinaron al presidente municipal, Domingo López.

La gente está harta. Y la gente de Chiapas o de Guerrero no es precisamente pacífica. Los problemas sociales, las diferencias abismales de ingresos que oficialmente se han querido borrar, el enojo acumulado es muy peligroso si se les agrega la imposibilidad de transitar. Si se les quita, por razones ajenas, el ingreso. Si se les dice, oficialmente, que hay tolerancia para quienes no obedecen las leyes.

Chiapas ha sido, por razones estructurales, por su propia historia, por la confluencia de grupos indígenas, porque ahí hubo una guerra contra el gobierno, un polvorín que el gobernador Manuel Velasco Coello ha logrado controlar. Pero ahí no existía espacio para un ingrediente extra de agravio social. Ya tenemos los primeros muertos.

El gobierno federal, definitivo, no está haciendo su chamba. La que se quiera, desbloquear, o verdaderamente negociar. No está imponiendo la Ley como está obligado. Y no se, como millones de mexicanos, si no lo hace porque no sabe cómo, o porque los muertos de Nochixtlán lo tienen atado de manos.

¿Cómo puede justificar el gobierno de la República su omisión?

El miedo, que los paraliza, tendría que impulsarlos.

Urge una solución. Y si la actual policía federal no garantiza un desalojo sin muertos habrá que cambiar a sus jefes. No puede ser que por la incapacidad de Enrique Galindo millones de mexicanos no puedan llevar pan a su mesa, no puedan llegar a sus casas, no puedan irse de vacaciones.

Los mexicanos no queremos una policía federal que cada vez que actúa deja un reguero de muertos, que no ha sido sancionada siquiera, que no puede dar la cara a la sociedad para decir, lo mínimo, quién da las órdenes de disparar. Los mexicanos tampoco queremos un gobierno temeroso que permite que unos cuantos agravien a muchos millones.

Chiapas tiene una convergencia de ideologías, usos y costumbres, clases sociales, carencias ancestrales más allá de cualquier adjetivo. Ignorarlo tiene costos muy altos. No está en el ámbito de Manuel Velasco dar soluciones frente a estas, nuevas, convulsiones sociales.

Y la pregunta es si esta realidad la entiende el Gobierno. Miguel Osorio Chong ha repetido durante toda la semana que la violencia no se combate con violencia… como hicieron en el sexenio pasado. Sin embargo, la violencia que no quieren combatir tiene una víctima de asesinato cada 25 minutos en este año.

Lo que sea que crean que están haciendo bien, no está dando resultados.

En Chiapas fueron los habitantes afectados por el bloqueo carretero a desalojar a los maestros, a hacer el trabajo de la policía. Por decisión, valiente, del gobernador Velasco, no hubo muertos. Días después en plena mañana, muertos, heridos, sin una razón clara. ¿Hasta cuándo? Los maestros, el miedo, los muertos significan a estos meses de gobierno. Lo demás se borra…

En Tuiter: @isabelarvide         Blog: EstadoMayor.mx