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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Los patos de Oaxaca
  • La bronca de Nochixtlán no le correspondía a la Policía Federal

 

El problema de la Sección 22 de la CNTE es, definitivo, de Oaxaca.

La omisión en atenderlo, solucionarlo, reprimirlo es del Gobierno de Oaxaca.

Correspondía a la policía de Oaxaca el desalojo de Nochixtlán.  Como hoy corresponde, sigue siendo su responsabilidad devolver fuentes de empleo, negocios, opciones de ganarse la vida a los oaxaqueños.

Para los oaxaqueños el costo de los “bloqueos”, de esos dizque maestros, es mayor.  Son quienes tienen que cerrar sus modestos changarros o sus hoteles de lujo, son quienes no reciben ingresos por la venta de alebrijes, los que no llevan pan a sus casas con las propinas en los restaurantes.

Al gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, que llegó al poder bajo las siglas del PAN y el PRD, le corresponde mantener paz social en la entidad que gobierna.  Y no hacerse “pato”.

El monstruo de la Sección 22 de la CNTE ha sido alimentado oficialmente desde la Casa de Gobierno de Oaxaca por muchos años.  Descabezarlo es un problema local.  Independientemente de las reformas administrativas de la Educación que, supuestamente, ponga en marcha el Gobierno federal.

En Nochixtlán la policía federal debió haber estado como “coadyuvante”, como observador, como una instancia que fortaleciera las acciones de la policía estatal desde fuera, desde un segundo o tercer círculo.  No fue así.  Y los resultados de esa operación fallida hacen daño al gobierno federal, a Miguel Osorio Chong, a millones de mexicanos que no viven en Oaxaca.

¿De eso se trataba?  ¿De implementar el operativo de tal manera que los precios fuesen cargados a la federación, mientras el Gobierno de Oaxaca se hacía “pato”?

Tal parece.  Y si no fue intencional, ese fue el resultado.  No hay primeras páginas, espacios en medios electrónicos de comunicación contra Gabino Cué.  Y, sobre todo, mientras llevamos semanas cuestionando, legítimamente, la actuación de la policía federal, ahora de la “gendarmería”, el gobernador de Oaxaca encabeza sonriente la Guelaguetza.

¿Quién se ha hecho un análisis serio sobre las razones, de muchos $$$$$$, para que la Sección 22 de la CNTE permitiese, así como una dádiva, la celebración de esa fiesta regional?  O vamos a pensar que fue porque les dio la reverenda gana…

A la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca no se le ha ventilado en los medios de comunicación, ni se le cargan los muertos de Nochixtlán, pese a testimonios de que vieron a policías estatales armados actuando como “francotiradores” esa mañana.

¿Dónde estaban los policías estatales, cuántos eran, con qué armas iban armados?  ¿Cuál fue su papel?

Porque no creo que hayan ido de adorno.

El secretario de seguridad pública, Jorge Ruiz, ha sido omiso en todo momento.  Ni siquiera ha entregado las armas de sus policías para el examen forense correspondiente, como declaró.

Osorio Chong ha repetido en todos los foros que el problema de la seguridad, en las entidades federativas, recae sobre los hombros de las policías locales.  En Nochixtlán estuvieron, falta saber qué hicieron.

El nudo horripilante de las complicidades oficiales con los maestros de la Sección 22, contiene muchas de las explicaciones sobre lo que sucedió en Nochixtlán.  ¿Por qué, si era un operativo conjunto, no les dijeron a las autoridades oficiales, el mismo gobernador, que el domingo era un día pésimo para el desalojo porque había mercado en esa localidad?  Algo que tiene que haber estado presente en el escritorio de las autoridades oaxaqueñas.

Los mexicanos no queremos muertos en los enfrentamientos con las fuerzas del orden público, pero tampoco queremos autoridades omisas que permitan crecer a los problemas, hasta que se conviertan en opresión e ilegalidad para millones.  El desalojo, como la violencia, la impunidad, los bloqueos, las manifestaciones de los maestros de la Sección 22, pertenecen al ámbito de autoridad del Gobierno de Oaxaca.

Su omisión, incalificable, nos ha costado pérdidas millonarias y vidas humanas.  ¿Por qué crucificar a la autoridad federal  e ignorar la complicidad extrema de la autoridad local?  Porque se trata de eso, de complicidad.  No puede siquiera imaginarse que su torpeza, la del gobernador, la del titular de la Secretaría de Seguridad pública, de los policías estatales, sea tan supina.

Sigamos cuestionando el pésimo manejo informativo de la Policía Federal, el todavía peor resumen de los hechos dado a conocer, preguntemos en voz alta por qué hicieron tantas acciones contra el manual,  y si dispararon o no contra la gente, pero no olvidemos que detrás del problema y la falta de solución están los oaxaqueños.
En Twitter: @isabelarvide
Blog: EstadoMayor.mx