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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Videgaray, ¿vicepresidente? Quién manda, quién es responsable, quién debe asumir el costo de la pérdida de popularidad presidencial…

Oficio de periodista, malicia de analista político, Joaquín López Doriga dejó vacío, notoriamente, el lugar de la Secretaria Claudia Ruiz Massieu en su programa del jueves 1 de septiembre. En falta para defender las razones de su jefe para “invitar” a Donald Trump.

En lugar de ella, responsable formal y legal de la política exterior de México, estuvo el titular de las finanzas, Luis Videgaray.

En esa ecuación, tan simple como reveladora, se estableció quién tiene verdadera fuerza, influencia en las decisiones presidenciales.  Quien, al decir de muchos enterados, cogobierna. Su posición, dura, sin exceso de asideras, fue por mucho superior a la de su pupilo, el que le dedicó su tesis, el que lo reconoce como “ejemplo de vida”, Enrique Ochoa Reza que llevaba un “acordeón” que repitió al infinito. El líder del PRI como subordinado respetuoso.

Dos voces intentando cambiar una percepción, una terrible conclusión negativa sobre la visita del candidato republicano Donald Trump. Tarea imposible, obligación institucional de Claudia Ruiz Massieu. Les tupieron el líder del PAN y el senador del PRD.

¿Por qué no estuvo presente en esta mesa de análisis invaluable, que recibió la atención de millones de mexicanos? La versión que circula en medios de comunicación es que había presentado su renuncia por no haber sido enterada con antelación, y haberse opuesto.

Luis Videgaray aceptó haber participado en la entrevista privada del presidente Peña Nieto con Trump… lo que no admite justificación política o protocolaria. Estuvo porque, todo lo indica así, fue el que implementó la invitación. Una reunión que indignó a grandes sectores sociales, que enojó a millones de mexicanos… sin necesidad.

A través de Francisco Guzmán, de la oficina del primer mandatario, otro incondicional de Videgaray, hizo contacto con el yerno del candidato. Se ocultó al gabinete, a todos, la invitación. No se diseñaron políticas de comunicación social con suficiente antelación.

¿Qué no existe una estructura formal que analice los impactos de la política exterior mexicana? En la Secretaría de Relaciones Exteriores deben existir mecanismos de análisis. Para eso, tenemos embajadores y subsecretarios encargados.

Pasar por encima de Ruiz Massieu es un mensaje tremendo contra su carrera política. De ahí que la versión de que habría renunciado adquiera veracidad. Renuncia que, se dice, no habría sido aceptada.

La opinión de Luis Videgaray se impuso en un tema que escapa a su entorno formal. El primer mandatario no buscó consenso entre sus colaboradores. El sentido común, bastaría con preguntar a millones de mexicanos, habría dicho que no había opción de ganar, que era una batalla perdida, que era un error político inmenso.

Tal como Héctor Aguilar Camín le repetía, en el enjundioso programa periodístico de López Doriga, al titular de Hacienda investido de “vocero presidencial”, fue un error político inmenso. Hubo un mal tiempo, un error grande en la agenda. Una imposible coincidencia con el Informe Presidencial.

El rechazo social a la visita de Trump, solamente es menor al que despertó el discurso oficial del presidente Peña Nieto, rebasado por la perversidad electoral de Trump. ¿Quién ha asumido el costo, aparte del Presidente? La confrontación posterior, entre candidato y Peña Nieto, en redes sociales, lesiona la investidura.

Ya pueden insistir en que el asunto era de Estado, no de popularidad. Hay un precio político.

¿Por qué Luis Videgaray tiene tanta influencia en las decisiones presidenciales? Eso solamente puede responderlo el mismo Enrique Peña. Lo cierto, es que al menos en lo que concierne a la visita de Trump, los resultados fueron negativos. Es decir, se equivocó quién aconsejó al primer mandatario. Hubo un error. Y si no comenzamos, comienzan en el Gobierno, a entenderlo vamos, van a tener muchos desencuentros sociales.

Si no le da resultados al primer mandatario, el presidente Peña debió haber pedido la renuncia de Ruiz Massieu antes de la llegada de Trump. Hacerla a un lado de un tema con tantas repercusiones mediáticas y políticas, internas en Estados Unidos incluso, es una bofetada que no creo se mereciera la señora. Poner a Videgaray a su lado frente a Trump, en la reunión privada es un mensaje, grave para muchos.

¿Es tal la fuerza de Luis Videgaray que no se discuten sus propuestas? ¿Qué traducción tiene esto? La Constitución Política no contempla el puesto de Vicepresidente… ¿Deberíamos cambiarla? Tal vez con el cargo formal se acotaría el poder que hoy ostenta el titular de Hacienda…

En Twitter: @isabelarvide  Blog: EstadoMayor.mx