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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

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  • Mario Villanueva Madrid, de regreso a Quintana Roo
  • Jorge Emilio González intentó sacar a una diputada del “hospital” para no perder el Congreso estatal

Indignado, a sabiendas de los costos pagados, el líder del Partido Verde, Jorge Emilio González, entraba al cuarto de la clínica Carranza, el modesto hospital de Chetumal, para intentar sacar de la cama a quien fingía enfermedad para no asistir al Congreso. La diputada priísta, Candelaria Ayuso Achach, que significaba un voto indispensable para no perder el Congreso de Quintana Roo los próximos años. No lo logró, le dolía el estómago…

Los diputados locales del Verde habían sido, sin discusión, los triunfadores de la elección pasada. Junto con el PRI y PANAL tenían la mayoría, eran 15 de 25. Hasta que la traición, el absurdo político en su máxima expresión les ganó la partida este lunes 5 de septiembre.

Con justificada razón, Jorge Emilio no entendía que la hija de la líder de colonias, Magaly Achach, fingiese una enfermedad cuando habían pagado muy caro su “participación”: una Notaría para la familia, entregada a su hermana Magaly. Situación igual a la del diputado priísta, plurinominal, Juan Carlos Pereyra, que había recibido otra Notaría para su hermano. Y apenas instalado el Congreso se declaró “independiente” pero “Joaquinista”.

El líder del Verde insistía en cuestionar el “trabajo turbio” del gobernador electo, quería saber “qué les dieron a los diputados, porque la gente no se va así nada más”. Hasta los diputados de Morena se habían unido a los panistas-perredistas.

La pregunta que debió hacer González era cuál fue el papel de Mario Villanueva Madrid. Ya en libertad, como es un secreto a voces.

El exgobernador, acusado de narcotráfico, habría pactado con las autoridades norteamericanas al entregar una cuenta de 17 millones de dólares, que según José Luis Santiago Vasconcelos, era dinero que le había depositado un narco apodado “El Metro”.

Para algunos Villanueva está en una “casa de seguridad” en Estados Unidos, para muchos estaría escondido en su casa de Chetumal.

Si bien, la relación de Villanueva Madrid con la familia Joaquín no es buena, por haber traicionado a su comadre, Addy Joaquín Coldwell, cuando iba a ser candidata priísta a sucederlo, todo indica que su “acercamiento” a Carlos Joaquín es para fortalecer políticamente a su hijo.

Carlos Mario Villanueva Tenorio es diputado local por el PES, Partido Encuentro Social, aliado del Gobierno que le entregó mucho apoyo oficial. Con el antecedente de haber hecho un pésimo papel como presidente municipal de Chetumal, al inicio del actual Gobierno, apareció en estas boletas electorales por ingenuidad de los operadores priístas que pensaron que con esto se ganaban la voluntad del padre.

¿Cómo pudieron perder la mayoría en el Congreso? De acuerdo a Jorge Emilio, fue porque compraron a los diputados. Lo cierto es que tanto Eduardo Martínez Arcila, del PAN, como Emiliano Ramos Hernández, del PRD, tienen fama de oportunistas en el Estado. Y suelen cambiar de “preferencias” electorales. Llegaron por la vía plurinominal.

El “negociador” de Carlos Joaquín, que dio la cara por Villanueva Madrid, fue Miguel Ramón Martín Azueta, expresidente municipal de Playa, que tiene un historial turbio. Como el atentado que sufrió en la carretera a Cancún donde mataron a su chofer, que quiso disfrazarse de “altercado” de tránsito. O los expedientes legales abiertos contra sus hijos, uno por violación y otro por haber secuestrado a un mecánico para “matarlo”, porque le salía más barato que pagarle la compostura de su llanta.

Esto, en su momento, indignó a la sociedad porque el procurador, siendo gobernador Félix González, lo dejó en libertad diciendo que era “una broma” de chamacos… Por cierto, le apodan Miguel “Ratón” por los negocios, un diario entre ellos, que hizo con el citado gobernador, hoy senador.

Si alguien conoce la naturaleza humana de la “clase política” que llega al poder con el nuevo gobernador, es Mario Villanueva. A él es a quien debió preguntarle Jorge Emilio qué les ofreció… o con qué los amenazó.

¿Las cuentas pendientes del exgobernador Villanueva con la justicia mexicana? No creo que a la señora procuradora Gómez le quite el sueño. Porque con preguntarle a su contraparte norteamericana se enteraría de lo que es una verdad a voces en Quintana Roo. O con ejercer orden de aprehensión contra el otro hijo, prófugo, que todos saben donde vive.

Seguramente que este 25 de septiembre habrá aplausos, de pie, para el exgobernador que pasó años en la cárcel purgando su sentencia criminal.

En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx