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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Parece que el presupuesto lo diseñó el mismo que invitó a Trump
  • Cancelan prevención del delito, recortan dinero para seguridad, y dan 600 pesos diarios para combatir la tortura… Sin contar el olvido de la Ciudad de México. El desastre tecnócrata

Con razón renunció.

Imposible imaginar siquiera, que una propuesta de recorte presupuestal como la que hizo Luis Videgaray pudiese “pasar” sin mentadas.

Para decir lo menos.

Porque el olvido de la Ciudad de México es inmoral. Que no se invierta un peso para el Metro es una ofensa a millones de mexicanos. Diría que a todos quienes habitan y/o deben visitar la capital del país. Porque la falta de un Sistema de Transporte Colectivo eficiente la convierte en un estacionamiento gigante.

No habrá, sin dinero, forma de aliviar los problemas, graves, derivados de la falta de medios de transporte. Recordemos con el doble “Hoy No Circula” los terribles congestionamientos del Metro.

Ignorar que los problemas de la Ciudad que gobierna Miguel Mancera son, definitivo, los de todos los mexicanos, parte de una falta de criterio brutal.

Y luego la seguridad.

Si un programa era vital, indispensable para avanzar al verdadero combate a la inseguridad, si era la diferencia con otros convenidos, si definía un criterio integral, era el de Programa Nacional de Prevención de la Violencia. Una subsecretaría que encabezó Roberto Campa, con gran talento, por cierto.

Este dinero, mucho o poco a según se vea, estaba aplicado a dar opciones a los jóvenes, a los niños, para que no terminasen convertidos en sicarios. No más, no menos. Prevención como la mejor “arma” para combatir la inseguridad en las ciudades. Y baste un ejemplo, ínfimo pero representativo, cuándo no existen canchas deportivas, espacios propicios para el esparcimiento de los jóvenes, lo más seguro es que los jóvenes, los niños terminen reuniéndose para drogarse o cometer actos criminales.

¿Cómo vamos a combatir la inseguridad en colonias populares sin un centavo para estos programas?

En años pasados se invirtieron, porque es una inversión para el futuro, casi 10 mil millones de pesos. Este programa tenía por meta “reconstruir el tejido social”, algo que se dice fácil pero que es esencial para evitar que el país se nos desbarate entre las manos.

¿A quién se le puede ocurrir que esto no es
prioritario?

¿Cómo entender que “prevenir la violencia”, que “prevenir la delincuencia”, no es un área sensible del Gobierno?

Ese dinero, bien administrado, por cierto, llegaba a la población en situación vulnerable, exactamente a las regiones del país que están urgidas de estos
programas.

Borrarlo de un plumazo tecnócrata tiene un costo social inmenso.

El presidente Peña Nieto creó, apenas al llegar al poder en 2012, este programa “como una estrategia, transversal, involucrando a todas las dependencias federales para combatir las adicciones, rescatar espacios públicos y promover proyectos productivos”. ¿Se le olvidó?

De igual manera se les “recorta” 952 millones de pesos al subsidio que reciben estados y municipios para la seguridad. Lo que nos sentencia a mayor inseguridad en todo el país. Este dinero, etiquetado, iba a rubros como patrullas… Se les quita, que quede claro, elementos a los gobiernos locales para combatir a criminales.

Con lo que, en automático, se cancela cualquier posibilidad de que puedan enfrentar, localmente, a la violencia. Y, otra vez, círculo vicioso, obliga a la presencia de fuerzas federales, con todo lo que esto significa.

Es una aberración en todo sentido. No tener prevención ni recursos para la inseguridad es de locos. No hay forma de entender a quién se le puede ocurrir.

Agregar a este desfiguro que el programa de combate a la tortura, ¿se acuerdan del video donde una mujer policía y una mujer militar torturan a una joven?, tendrá 696 pesos diarios de presupuesto en 2017.

Si a esas vamos, sin recursos, que mejor entreguen todas las banderas de cambio en materia de seguridad.

En contraste a esto, el poder judicial, los jueces que ya sabemos cómo se conducen, recibirán un “gasto para estímulos”, o sea pagos extras por quién sabe qué concepto, de casi 319 millones de pesos.

El nuevo presupuesto federal está en manos del Congreso. Y, por lo tanto, de la ciudadanía que debe exigirles a sus representantes que no aprueban un recorte presupuestal en los renglones que atentan contra lo que queremos los mexicanos.

Así de simple, evitar que el criterio macroeconómico tecnócrata de personajes ajenos a la realidad nacional, nos lleve a mayores problemas, nos haga sanos en números y enfermos en lo importante…
En Twitter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx