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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • La sombra de Videgaray
  • ¿Linea contra Mancera o contra la ciudad?

Meade intentó tomarlo como una broma.  Y Ochoa Reza se burló.

Lo cierto es que, para millones de mexicanos, el recorte presupuestal a la Ciudad de México es una gran mentada de madre.

Para decir lo menos.

Una Ciudad agobiada, rebasada en sus servicios, desfasada en sus obras públicas, donde resulta difícil, muy complicado vivir resultó herida de muerte con el recorte presupuestal del 2017.

Inconcebible en cifras, como un insulto, se trata de una decisión política del amigo, hasta maestro de los dos personajes citados.  José Antonio Meade era, quiero hablar de tiempos pasados, el precandidato presidencial de Videgaray.  Y ya sabemos que el “gerente”, porque eso es un gerente, del PRI es como un “esclavo” del ex titular de Hacienda.

El presupuesto tiene un mensaje político con miras al 2018.  Con ganas de quitarle cualquier apoyo a Andrés Manuel en la Ciudad que gobernó.  Donde siguen vivos varios bastiones de MORENA.  Busca, es tan obvio que da pena ajena, nulificar cualquier opción política de Miguel Ángel Mancera.

El problema es que los perjudicados somos millones de mexicanos.  Los que viven en la Ciudad y los que tienen que visitarla por temas profesionales o de salud, educación, incluso familiares.

Reducir más del 92 por ciento, para algunos llega al 95 por ciento el presupuesto es inconcebible.  No se trata de apretarse el cinturón como se burla Ochoa Reza, es de mera sobrevivencia.  La Ciudad que gobierna Miguel Mancera tiene un recorte presupuestal que modifica sus ingresos de 9 mil millones a 431.

Es inmoral.

La Ciudad, por cierto, tiene licitud consentida para matrimonios igualitarios hace muchos años.

En sí mismo el presupuesto para el 2017, sin referirnos a la Ciudad de México, es un disparata.  Cancelar el programa de Prevención del Delito es un error histórico que, además elimina un compromiso presidencial de cambio.

La única razón que se advierte detrás de esto, porque el programa es indispensable para erradicar la violencia, es quitarle dinero, presencia en los Estados, trato con los gobernadores a Miguel Ángel Osorio Chong.

Son recortes con destinatario.  Con sentido político.  Con una abierta injerencia en el próximo proceso electoral presidencial.

Otro tanto resulta con Campeche.  Reducir el presupuesto asignado a una entidad federativa que tiene gravísimos problemas de empleo por el caos en PEMEX, donde tendrían que apoyarse programas de inversión pública ante una crisis que solamente el talento del gobernador, Alejandro Moreno, ha paliado, es suicida.

No hay pies ni cabeza.  Como tampoco para la cancelación, porque eso es el recorte de los programas de Cultura.

Y así se pueden ir enumerando las barrabasadas de un presupuesto que es eminentemente político.

Ese fue el gran problema de Luis Videgaray.  De un tecnócrata que se pensó político y dueño del poder nacional.  Que podía, tal vez lo hizo, cambiar el destino nacional bajo el pretexto de razones “convenientes” para el país.  Lo que tenemos en el presupuesto del 2017 es esta ambición, este enfoque imperial.

Lo grave, inmensamente grave para la salud de la República sería que se apruebe.

Estas dedicatorias políticas disfrazadas de “salud económica” no pueden, no deben engañar a los legisladores.  Dejar sin dinero a los temas de inteligencia militar, de prevención del delito, de programas sociales, de seguridad, de policía federal, todos los de la Ciudad, los de cultura, nos van a convertir en un país todavía más enojado.

Eso que Peña Nieto calificó como “mal humor social” se podría convertir en un enojo tan profundo que no alcanzamos a medir las consecuencias.

Corresponde al Congreso, a los legisladores de todos los partidos, vencer a la sombra del poder de Luis Videgaray…

 

En Twitter: @isabelarvide  Blog: EstadoMayor.mx