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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • El PRI debe debatir con Javier Duarte
  • Que Ochoa Reza se deje de bravuconadas y confronte al gobernador de Veracruz

 

El secuestro, y posterior asesinato de dos sacerdotes habrá de perseguir a Javier Duarte.

El gobernador de Veracruz es responsable de estas muertes por su incapacidad de poner un alto a la violencia.

En Poza Rica los criminales cuentan con la complicidad de las autoridades, seguramente hasta con la participación activa de las policías.

De otra forma, resulta imposible explicar la impunidad.

Una impunidad sostenida que ha permitido, consentido infinidad de crímenes. El Gobierno de Duarte se va a significar por las fosas clandestinas, y por el crimen contra los sacerdotes.

Algo, mucho tiene que estar verdaderamente podrido en una sociedad para que puedan asesinar así a representantes de una Iglesia cuya fe profesan millones de mexicanos.  Es decir, cometer lo que saben perfectamente, que es un “pecado mortal”.

No se trata de ganarse el infierno.  Sino de asumir que existe un infierno en Veracruz que tiene como consecuencia que miles de familias estén de luto.

Por eso el presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, debe dejarse de bravuconadas videograbadas contra López Obrador.  El verdadero “enemigo” del PRI es Javier Duarte.  Y todo indica que el Gobierno de la República no piensa hacer nada en su contra.

Si el PRI no pinta su raya, no cuestiona, no abomina todas las ausencias y todos los excesos del Gobierno de Javier Duarte, no lo confronta de frente, cada elector va a tenerlo presente en el 2018.

Un dólar a veinte pesos es un signo del desastre económico nacional.  Tal vez sin reflejar la realidad de manera fidedigna, pero que va a ser usado por quienes escriban la historia para significar al actual sexenio. De igual forma, lo que ha sucedido en Veracruz va a ser asociado con el PRI.

¿Por qué matar a dos sacerdotes?  Todo indica que es el exceso de violencia, ese mensaje repetido de que se puede matar impunemente, lo que ha desdibujado la línea que separa el delito del crimen.  Estos asesinatos rebasan la imaginación más nefasta.  Sucede en Veracruz porque ahí, justamente, se puede matar a cualquiera, a cualquier hora.

El sacerdote José Alberto Guerrero, vicario de la Diócesis de Papantla, muy cerca de donde sucedieron los crímenes, declaró que los sacerdotes son extorsionados por los criminales.  Que deben pagar “protección”.  Para documentar el asombro: “…la mayoría hemos sido objeto de amenazas, nos dicen que son el capitán tal que se dedicaba a dar seguridad al párroco anterior y ahora se dirigen a uno para dar ese cuidado y requiere de cierta cantidad de dinero… esto con groserías y amenazando”.

Inconcebible, inmoral, indignante saber que en una entidad de la República Mexicana existe una organización criminal que cobra “cuotas” a los sacerdotes para no asesinarlos.

Imposible que el gobernador Javier Duarte no supiera.

Por eso, el dirigente del PRI debe buscar un debate con él.  Para que millones de mexicanos sepamos de qué manera el PRI es coautor de estas tragedias o, en su caso, las fustiga.

Ninguna autoridad ha levantado la mano contra Duarte.  Parece un chiste malo insistir en señalar sus excesos.  Lo cierto es que, en Veracruz, durante su Gobierno, la violencia, la impunidad de los criminales, ya rebasó la imaginación de cualquier ficción.

“… Se habían metido con los fieles, pero ahora ya se metieron con el clero… nos enterábamos de todo: robo, secuestro y de esas cosas que hasta ahora no nos habían tocado”, afirmó el padre Alberto Guerrero.

Ojalá y millones de fieles católicos salgan a protestar por estas muertes como lo han hecho por una consigna absurda contra los matrimonios igualitarios. Esto es una tragedia, una verdadera agresión que requiere, en verdad, del rechazo de la Iglesia… de otra manera se sumarían a la interminable lista de cómplices de los criminales y de Javier Duarte…
En Twitter: @isabelarvide  Blog: EstadoMayor.mx