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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Amenazas a periodistas ¿consentidas por el Gobierno?
  • La impunidad de los criminales y la incapacidad oficial se suman en contra

Las redes sociales son el mejor vehículo para comunicarse. La retroalimentación entre ciudadanos y políticos, así como de ambos con periodistas, ha venido a enriquecernos. Todos, absolutamente todos, hemos salido ganando.

Excepto, obvio, los criminales. Porque exhibir la colusión vigente entre ellos y las autoridades es el primer paso, importantísimo, para romper el círculo vicioso de impunidad. La magnificación en redes sociales, especialmente en twitter, de lo publicado acrecienta la audiencia de los medios de comunicación tradicionales.

Por eso son tan eficientes. En todos sentidos.

Los delincuentes parecen haber encontrado acceso a estos “sistemas” de intercomunicación social. Y hoy los utilizan para amenazar. O, todavía peor, para que sus amenazas tengan el espacio y la reproducción, cientos de miles de mensajes, lo que expande su potencial de peligro.

Se trata de asustar. Sí, todos lo sabemos, se trata de asustar… en una primera instancia.

Las amenazas por twitter para Héctor de Mauleón, para Denise Maerker, Leo Agusto y otros compañeros son un asunto muy serio. Cualquiera que esté familiarizado con el lenguaje criminal sabe que son de verdad.

El problema es que frente a estas agresiones, no existe otra respuesta que la solidaridad gremial, que conlleva participación de la sociedad para rechazarlas. Nosotros denunciamos. Hasta ahí.

Las víctimas, los amenazados están vulnerables. Están, literalmente, amenazados. Y el Gobierno, el Estado mexicano, no cuenta ni con voluntad ni con estructuras institucionales para protegerlos.

Donde se “protege” a los periodistas, en la Secretaría de Gobernación, en el mejor de los casos se proporciona un celular que, dicen, es un “botón de alarma”. Es decir, que con llamar al número ahí establecido, irán en tu auxilio, para salvarte de cualquier agresión… siempre y cuando no sea la misma policía la que te agrede. Para eso, no es broma, te preguntan si piensan o tienes elementos para no sentirte seguro frente a policías de qué corporación.

Con esa advertencia, por ejemplo, si “temes” de la policía de la Ciudad de México, no acuden a ésta autoridad para que llegue en tu auxilio… supongo que llamarán a la de Tlaxcala…

Esa protección es tan nula, tan omisa como la pachorra con que los ministerios públicos toman tus denuncias. Simplemente, no pasa nada. No se investiga, no se busca ni por equivocación a quiénes te amenazan. Por lo tanto, impera la impunidad.

Juan Omar Fierro, periodista, hablando de estas amenazas que no parecen importar a la autoridad, sea de la Secretaría de Gobernación o de la PGR, aseveró en días pasados que algunas cuentas de twitter donde han surgido amenazas, pueden estar relacionadas con Alejandra Lagunes.

Es decir, con el Gobierno. El señalamiento es muy grave. Siquiera imaginar que haya una mano “oficial” detrás de algunas amenazas es aterrador. Otras son, inequívoco, de criminales. Lo cierto es que hay omisión. Inmensa omisión oficial.

En el caso de las amenazas contra Rafael Pérez Gay, las intimidaciones vienen de un vecino. Y tampoco han sido atendidas por la autoridad.

Tanto en el caso de Denise Maerker como de Héctor de Mauleón, estas amenazas son respuesta directa a sus denuncias públicas sobre crimen organizado en la colonia Condesa, de la Ciudad de México. Por lo que resulta imposible que no puedan investigar quiénes son los autores.

¿Por qué la omisión, la inamovilidad oficial frente a estas amenazas? Tal parece que les divierten.

Estoy cierta que ninguno se muere la víspera. Que darle espacio, credibilidad a una amenaza equivale a perder una batalla. Lo que buscan es asustar, por lo tanto uno no debe asustarse. Sin embargo, no es un tema a descuidar. Los periodistas que han sido asesinados, justamente por sus denuncias contra grupos criminales, recibieron amenazas. Fueron avisados.

Por eso hay que expresar nuestra solidaridad inmensa para quienes han sido amenazados. Y sumar nuestras voces exigiendo que las autoridades cumplan con su obligación, que va mucho más allá de los “botones de pánico” y la burocracia vigente en la Secretaría de Gobernación.
En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.Mx