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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • René Juárez a la Subsecretaría de Gobernación
  • La permeabilidad social como sinónimo de negociador

Para comenzar es negrito en el mejor sentido de la palabra. Es decir, desciende de los esclavos de color que llegaron hace cientos de años a nuestro país. Después es priísta. Quiero decir priísta de los que han hecho talacha desde abajo, lo que lo significa con un criterio partidista de verdad que es indispensable para la crisis del actual Gobierno.

A continuación tiene buenas cuentas. Que pocos políticos y menos funcionarios públicos pueden ostentar. Porque sus “buenos resultados” son en Acapulco y en Guerrero, una contabilidad en contrario, plena de “lo que no sucedió”, de los muertos que no fueron, de la violencia que no existió.

Al haber sido gobernador, René Juárez Cisneros, conoce perfectamente el otro lado de las negociaciones políticas “hacía el Centro”, en los escritorios del poder sexenal. Al haber sido gobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros conoce las necesidades de los más vulnerables, de quienes fácilmente se convierten en impugnadores del Gobierno federal.

Además tiene talento.

Además fue diputado.

Además fue Senador.

O sea que sabe de leyes. Que entiende, también, del Poder Legislativo.

Es bien visto entre los políticos. Y también entre los demás. Es infinitamente hábil para tener relaciones respetuosas con los de otros partidos.

Por encima de todo, René Juárez Cisneros es un hombre de bien. Generoso en el sentido más amplio de la palabra: con su tiempo, con su presencia, con su solidaridad.

Nunca, y vaya que era solicitado en Guerrero, se subió a un ladrillo de poder, nunca se ha olvidado de sus amigos, jamás se ha olvidado de su origen.

Por todo esto debía ser subsecretario de Gobernación. Para aportar a un Gobierno, a un titular de Gobernación en crisis. Pese a todo esto debía ser Subsecretario de Gobernación.

Se trata de negociar. Y Juárez lo sabe hacer de sobra. Como él dice: “a favor del diálogo constructivo… del diálogo que busca, a partir de la buena fe, del desprendimiento y la generosidad, la construcción de entendimientos y acuerdos, que a su vez se transformen en la solución de los problemas”.

Diálogo generoso, conste.

René Juárez fue gobernador de Guerrero cuando había, como hoy, inmensos contrastes sociales. Cuando la violencia era cotidiana. Cuando las razones de la violencia eran tan genuinas como lo pueden ser hoy. Y en medio de esas realidades en contra, logró que hubiese paz social. Que las broncas, inmensas, de sus gentes fuesen expresadas de forma ordenada.

Lo que pudo atenuar estas diferencias abismales, lo logró con consensos, con apoyo de la federación, pero sobre todo con entendimiento de sus gobernados. Lo que hoy, a la luz de la suma de cadáveres, resulta una hazaña inmensa. Lo hizo, además, sin estridencias.

René es confiable. Espero que lo sepan sus nuevos jefes. Y que lo hayan nombrado por esto, también por esto.

En Gobernación no llegan sino conflictos. A Osorio Chong le han tocado años muy complicados, a lo que debe agregarse la carga del tema de seguridad y de las cárceles, las fugas, todo lo que sale en primera página de los diarios con mentadas de madre dedicadas.

René Juárez no va sino a ayudar. Con entrega, con vocación, con una gran tranquilidad, la que viene de la edad, de las metas cumplidas. Osorio Chong es, va a ser muy afortunado con su llegada. Quienes tengan problemas que deban llevar a la Secretaría de Gobernación, sabrán que del otro lado del escritorio hay una persona igual. Que sabe qué significa tener hambre, que sabe qué significa ser jodido, en toda la extensión.

Y los grupos en contra, los maestros, tendrán una opción viable, presente de verdad, para llegar a un acuerdo o para conocer los precios de sus decisiones, porque también, no olvidar, a Juárez Cisneros no le ha temblado la mano nunca…
En Twitter: @isabelarvide

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