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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • La complicidad de las policías, el silencio militar, los muertos que no debieron ser
  • La queja que presentó el Abogado del Diablo ante la CNDH

 

Al filo de la medianoche hubo un enfrentamiento entre dos grupos militares, uno de ellos custodiado por policías con torretas encendidas, que los soldados que habían salido a hacer un recorrido de rutina en Badiraguato alcanzaron a ver antes de llegar al lugar.

En el suelo había quedado uno de los delincuentes herido. Les pidió ayuda, se la dieron, y decidieron escoltarlo a Culiacán.

Aquí empieza la pesadilla. Por instrucciones quién sabe de quién, por razones ajenas al desempeño militar, está prohibido trasladar heridos en ambulancias o vehículos militares.  Lo que obligó a recurrir a una ambulancia de la Cruz Roja, es decir un civil sobre el que no se tiene control. Ni con quién habla o quiénes están enterados de sus movimientos.

El jefe de los soldados, tal vez el que estaba de guardia sin mucho criterio, decidió que fuesen dos vehículos castrenses y que otros tres se quedasen.

En la carretera los militares vieron pasar a las patrullas, municipales y estatales, que habían participado en el enfrentamiento. Al rebasarlos iban, directo, a conducir a los criminales al sitio exacto por donde debían pasar.

Especificaciones relacionadas con “Derechos Humanos” prohíben que, para este tipo de traslado u operativo, los vehículos militares vayan artillados.  Es decir, los militares en una zona de alta peligrosidad, donde dos o más grupos criminales se enfrentan, no pudieron llevar armamento adecuado para su defensa.

Los vehículos no iban artillados. Los criminales utilizaron armas muy potentes y de alta tecnología, por eso incendiaron los vehículos militares con los heridos dentro. Las patrullas de policía, al decir de los protagonistas, tal como se ha divulgado al interior del Ejército, estuvieron ahí. Presentes. Escoltando, cuidando a los criminales.

Por eso es que el Gobierno de Sinaloa dice que llegaron de inmediato. Es que estaban ahí, venían con los criminales.

Hasta que estos se retiraron con el herido, al ver que llegaban más vehículos de la policía, ya con muertos y heridos militares, fue que las patrullas de policías municipales y alguna ministerial de Sinaloa, se acercaron y se bajaron sus tripulantes.

Por eso afirman que trasladaron a los heridos a los hospitales.

Pregunta: ¿Por qué esta realidad, aterradora, no se dio a conocer de inmediato?

Los soldados saben, por eso están dolidos al infinito, que a sus compañeros los mataron criminales con complicidad criminal. Y que no pudieron defenderse porque tienen órdenes de no artillar sus vehículos.  Estaban, como siguen estando, indefensos.

Han pasado muchos días. Más allá de los discursos oficiales, y de la visita de los políticos a los heridos, no hay detenidos.

La tropa está muy molesta. Por eso César Gutiérrez, hijo del general Jesús Gutiérrez Rebollo, recibió información y fotografías para dar forma a una queja ante la CNDH. Supuestamente debió haber sido rechazada ya que la institución debe defender a civiles de militares… no fue así, porque el abogado incluyó en su queja al paramédico de la Cruz Roja herido.

Es la primera vez que los militares, muchos soldados y otros tantos jefes, buscan un recurso de este tipo. No con un abogado militar sino con uno de “casa”, con el hijo de un hombre, un jefe, que, pese al escándalo y la cárcel, es un referente de respeto.

¿Van a defender a los militares los civiles que los han acusado? La situación es inédita. Por algo apodan, al interior de las fuerzas armadas, a Gutiérrez Rebollo “El Abogado del Diablo” quien, además, ha conseguido sacar de la cárcel a muchos militares.

¿De qué lado está la sociedad? ¿Cuándo, cómo va a legislarse sobre la participación militar en temas de seguridad? Ya pasaron dos terceras partes del actual Gobierno y no se han compuesto, depurado las policías municipales y estatales.

¿Hasta cuándo vamos a tener a un Ejército, desarmado por razones civiles en las calles, muriendo por criminales que tienen a su servicio expertos extranjeros, que utilizan profesionalmente armas de gran potencia?

¿Por qué los policías cómplices de estos crímenes siguen libres?

¿Qué documentos contiene la queja presentada, a nombre de los soldados víctimas de este enfrentamiento, ante la CNDH? ¿Va salir una recomendación oficial de la CNDH, contra quiénes? ¿Qué sigue, qué pueden hacer los soldados, tropa, que son quienes ponen la vida o terminan en la cárcel por obedecer órdenes superiores?

En Twitter: @isabelarvide

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