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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Las jodederas que no son
  • Que frustración tan grande tiene Peña Nieto

 

Nunca imaginé a un Presidente de la República hablando con tanta transparencia sobre su persona, sus intenciones, sus ganas de hacer algo a favor de quienes gobierna.

Porque a final de cuentas esa es la traducción de lo que dijo Peña Nieto: No me levanto pensando como joder a México.

Cuanto enojo por las críticas permite atisbar, cuán incomprendido se siente. Cuanta distancia reconoce entre sus hechos, sus intenciones y la percepción de grandes sectores sociales. Cuanta frustración demuestra.

Fue un exabrupto. Que lo califica. Que habrá de significarlo. Una de esas frases “célebres” que hablan de los entresijos del sistema político mexicano, que definen a la institución presidencial. Una institución que fue acotada, disminuida intencionalmente por sus antecesores y que hoy, definitivo, sufre la peor crisis de imagen.

¿Quién es el mandatario que debe decirles a millones de ciudadanos que no los está jodiendo? O, por lo menos, que esa no es su intención. ¿Quién es el político que no tiene la confianza de millones de personas?

La expresión airada, fuerte, rotunda de Peña Nieto se parece a lo que dicen los maridos en un pleito sin salida. A las respuestas que suelen dar cuando ya todos los argumentos han sido utilizados. Ese “no me levanto pensando como joderte” tan coloquial quiere ser traducido a un “te quiero, estoy contigo, soy tu aliado, soy tu compañero”.

¿Por qué Peña Nieto tendría que insistir, con tan enérgico lenguaje, en su papel de gobernante? Es decir, en su papel de guía que busca lo mejor para la Nación.

A mí, primera persona del singular, no se hubiese ocurrido nunca pensar que el primer mandatario en turno, llámese como se llame, del partido político que sea, pueda estar ocupado en “cómo” joder al país. Sería de locos, suicida, brutal siquiera jugar con esa posibilidad.

Sin embargo, a partir de las palabras presidenciales, quiero creer que hay algunos, muchos más de los que puedo contabilizar desde esta trinchera, que piensan que esto es lo que hace Peña Nieto: Joder al país intencionalmente. Yo, otra vez primera persona del singular, no les hubiese respondido bajo ninguna premisa. Peña Nieto lo hizo.

Entre lo mucho que tenemos que preguntarnos, porque eso de no estoy jodiendo a México da mucho para pensar, es si esta declaración no obedece a una nueva estrategia de comunicación. Que sería, obvio aseverarlo, muy audaz. Por lo pronto, no sé si eso deba contar en positivo, las palabras de Peña Nieto se fueron a las primeras páginas de todos los medios. De forma textual. O sea, se comunicó con gran eficiencia el mensaje.

Si su expresión no fue parte de una estrategia meditada, estaríamos ante un mandatario muy agobiado por lo que se puede pensar de él. Y ya no estaríamos hablando de círculos rojos sino de buena parte de la sociedad.

La respuesta en redes sociales ha sido, era de esperarse, negativa. De burla. Pero, como sucedió con el “Pito de Mancera”, ha conseguido el espacio que parecería haber perdido en los últimos meses.

Me gustaría responderle que no se trata de lo que pensamos, piense uno o muchos sectores de la sociedad, sino de su capacidad para construir. Y eso es lo que millones de mexicanos no vemos: el cambio. Las cosas buenas de su Gobierno, transformadas en hechos, en precios accesibles, en posibilidad de acceder a educación, vivienda, servicios de salud.

La realidad nos está jodiendo cotidianamente. Y no sabemos si este Gobierno no puede o no quiere modificar la realidad horripilante. Ahora tenemos el aviso presidencial de que no es él, de que ni siquiera está pensando cada mañana al despertarse en cómo jodernos. Lo que nos falta es saber qué es lo que está haciendo con eficiencia a favor de nosotros, millones de mexicanos, y contra esa situación de inseguridad, contra una justicia que no llega, contra una devaluación que nos lastima, contra los precios de la comida, contra la falta de créditos, contra los maestros que no regresan a dar clases, contra los que impunemente evitan que cada mañana podamos llegar a nuestro trabajo o viajar a otra ciudad.

Ahora necesitamos que el presidente Peña nos diga con la misma contundencia, con una voz igual de fuerte, qué es lo que piensa hacer para que la realidad no nos siga jodiendo…
En Twitter: @isabelarvide

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