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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Lo de Yarrington contra Murillo Karam
  • La politización de la justicia ¿Viene de Los Pinos?

Quiénes se preguntan por qué sacaron una “orden de aprehensión” contra Tomás Yarrington a estas alturas de la historia cuando ya había aparecido junto al hoy ex gobernador de Tamaulipas en su Informe de Gobierno, deben mirar hacía Los Pinos.

Es decir, a la oficina del señor Humberto Castillejos.

O sea, a la vieja confrontación entre su grupo de poder y el ex procurador Jesús Murillo Karam.

La politización de la justicia a priori.  Lo que tanto abominamos millones de mexicanos.  La “justicia” a modo y tiempo políticos.

¿Por qué?  Por la exoneración que hizo Murillo Karam del ex gobernador de Tamaulipas en 2013.  Que, obvio, debió contar con la aprobación de su jefe.  El mismo jefe del actúan procurador general de la República, tan cercano a Castillejos.

¿De qué manera un político incómodo, ex aspirante a la Presidencia, que reside en Estados Unidos hace tiempo, puede ser acusado, exonerado y vuelto a acusar?  El capricho… o cómo quiera llamarse.

Los “testigos protegidos” fueron utilizados, justamente, para este tipo de “justicia a modo”.  Su putrefacción fue tal que Murillo Karam tomó la decisión, valiente y apegada a la Ley, de dejar de mantenerlos. Con dinero, mucho dinero oficial y protección, también, oficial. Delincuentes que por sus “declaraciones” a modo obtuvieron impunidad y sueldo.

No era, no es posible confiar en lo que dice un criminal que cobra en la nómina de la PGR.  Por eso, porque contra Tomás Yarrington no había más pruebas que unas declaraciones de testigos protegidos, Murillo Karam decidió exonerarlo, dejar sin efecto la “orden de aprehensión”, darle carpetazo al expediente y Yarrington regresó a visitar Tamaulipas, a recibir aplausos como ex gobernador en un acto oficial.

Todo esto en este sexenio, bajo el mando del presidente priista Enrique Peña Nieto.

No es, no podría ser un tema de cambio de poderes… no al menos en lo formal.  Porque la llegada de Raúl Cervantes a la PGR no tendría por qué significar un “volantazo” presidencial.

Si alguien fue cercano, me lo dijo personalmente el primer mandatario, y de toda la confianza de Peña fue Murillo Karam.  Entonces vamos a creer que estaba ciego… o que protegió a Yarrington contra evidencias… O, es más simple, imaginar que ahora resulta conveniente el “circo” de una recompensa millonaria por su “captura”.

No hemos sido informados si la orden de aprehensión en su contra deriva de un nuevo proceso, o de qué manera fue “reactivada” después de que Murillo Karam desestimase las acusaciones en el expediente.  O sea, en nuestro país eres culpable o inocente según decidan los poderosos en turno…

Al final del Gobierno de Yarrington, en marzo de 2003, José Luis Santiago Vasconcelos después de mucho perseguirlo, años detrás de él, capturó a Osiel Cárdenas en un operativo complicado donde hubo enfrentamientos en los que participó el Ejército.  Los “Zetas” surgen a partir de este hecho, se convierten en criminales, en narcotraficantes, después de ser “escoltas” de Osiel.

Poco tiempo para establecer las complicidades que dicen, estos “testigos protegidos” que tuvo Yarrington con ellos.  Recordemos, ejercicio complicado en tiempos de mensajes de 140 caracteres, cómo era la vida en Tamaulipas en esos años.  Gobierno de Vicente Fox, PGR encabezada por el general Rafael Macedo de la Concha…

Recordemos para imaginar, simple ejercicio, si no hubiese sido conveniente para los panistas señalar complicidad criminal de un gobernador priísta.

Como millones de mexicanos ignoro dónde está hoy Tomás Yarrington, pero por muchos años vivió en Estados Unidos, con pleno conocimiento de las autoridades de ese país.  Que, por lo visto, no tuvieron interés en buscarlo y/o detenerlo.

La devaluación del dólar que absurdamente festeja Carstens, la crisis de seguridad, el aumento de asesinatos, la baja de popularidad del presidente, la fuerza electoral que tiene ya Andrés Manuel, el desastre económico que se avizora con la llegada de Trump al poder, sobran temas sensibles para la opinión pública.  Poner en la discusión mediática a Yarrington parecería que busca distraer.

Y eso, jugar a la persecución con fines políticos, es lo que más corrompe y destruye a nuestro sistema de aplicación de justicia.  En un país de leyes todos están amparados por la presunción de inocencia, en el nuestro tal parece que todos somos culpables a conveniencia política de los poderosos en turno.
En Twitter: @isabelarvide

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