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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • El contratista de Pemex, Carlos Hank, Fernando Gutiérrez Barrios, Jacobo Zabludovsky, el México de los sesentas donde se gestó la Revolución Cubana

 

En una de sus “entrevistas con la historia”, al llegar los guerrilleros a la Habana comenzando Enero de 1959, Jacobo Zabludovsky le pregunta a Fidel Castro por qué no están ahí Alfonso “Fofo” Gutiérrez y su esposa Orquídea Pino.  Como si le hubiesen iluminado el entendimiento, el Comandante, comienza a preguntar por ellos…

Ninguno responde.  Simplemente no les habían hablado.  No habían sido “conminados” a la celebración del triunfo de una revolución que ellos habían sostenido, pagado, salvado. Fidel consigue un teléfono para llamarles.  Vendrán a la brevedad posible.

Jacobo había celebrado la noche vieja de 1958 con la pareja en el centro nocturno Capri.  La sociedad políticamente correcta de esos años juntaba al ya poderoso reportero con un contratista de Pemex, socio de Jorge Díaz Serrano, que formaba parte del círculo cercano del Presidente Adolfo López Mateos desde que era titular de la Secretaría del Trabajo.

Presidente bailador y bohemio, don Adolfo disfrutaba las reuniones en casa del matrimonio Gutiérrez.  Orquídea tenía el encanto caribeño, una voz privilegiada que la había llevado profesionalmente a los escenarios internacionales, que deleitaba a sus invitados cuando el coñac XO era servido profusamente.

Vivían en la Calle Risco, del Pedregal,  una inmensa casa con jardín, alberca, bodegas, sótanos.  Como era costumbre.

Lo que no sabían sus invitados, vestidos de gala, ellas presumiendo abrigos de mink y brillantes, era que en el sótano, justo al lado de la alberca, en el “cuarto de máquinas”, se escondían las armas que el dinero de los contratos de Pemex habían pagado.

Alfonso, conocido como “Fofo” Gutiérrez había sido “convencido” de las razones de esa “revolución” cuando Raúl Castro, avanzada de Fidel, en 1953, llegó a México.  El hermano de Orquídea, Onelio sería el piloto del Granma.  Orquídea destacaba por su belleza, pero también por su apertura, por su pasión, por su inmensa fuerza interior.

Amigos los dos, también, de Carlos Hank González que, no hay testimonios que lo prueben, a través de ellos habría “apoyado” a Fidel en el Estado de México.

Esa casa donde iba con frecuencia el Presidente, era vigilada por el capitán Fernando Gutiérrez Barrios, sabedor de que ahí se fraguaba una insurrección.  Ya entonces a cargo de la policía política, o de lo que se convertiría en eso.

Orquídea y él se hicieron amigos porque lo invitó a “vigilarlos” desde la cocina de su casa, donde le invitaba café cubano y platicaban por horas.  Ahí veía entrar y salir a muchos cubanos, llegaron a vivir 17 al mismo tiempo, que discutían sobre la calidad del jugo de naranja casi frente a él.  Entre ellos las hermanas de Fidel.

A Orquídea y Fofo les encarga, en un documento escrito, a su partida a Cuba, a su hijo Fidelito el Comandante Castro, por cierto.

De la mano de quien sería conocido como “Don Fernando”, Orquídea va siempre un paso adelante.  Y puede cobijar, proteger a los “barbudos”, cambiar de lugar las armas, conseguir un abogado.  Con su guía, consejo, advertencia salen un día antes, en el coche que maneja Fofo, con Orquídea disfrazada de rubia, rumbo a Tuxpan para poder zarpar en el Granma.  Al día siguiente, mientras ellos venían en la carretera de regreso, con una pareja de cubanos presuntamente delatores que Fidel les había ordenado que “secuestraran”, los policías que encabezaba Gutiérrez Barrios partían un poco tarde hacía ese puerto.

Durante los años en las montañas, Fofo y Orquídea siguieron siendo motivo de vigilancia política, su casa llena de cubanos, los bolsillo vaciados rumbo a la Isla, y también set de películas juveniles.  Otra vez, la sapiencia de Gutiérrez Barrios le “aconsejó” a Orquídea que abrieran su casa a camarógrafos y actores, gente que entraba y salía todo el día, para poder disimular que era el “cuartel” en México de la Revolución Cubana.

Con sus amigos, como Jacobo Zabludovsky, este papel protagónico era más que conocido.  Por eso la noche de Año Nuevo del 1959, en el centro nocturno Capri, la apuesta era cuando se iba Batista.  Por eso, esa madrugada el periodista le avisó a “Fofo”, por eso al no verlos en la celebración del triunfo, preguntó por ellos.

Orquídea y “Fofo” llegaron a la Habana el 10 de enero de 1959, se alojaron en el hotel Hilton ya rebautizado como “Habana Libre”.  Lo que siguió fue una historia de traiciones y desencuentros…

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