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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • La comisión de la verdad de Miguel Ángel Yunes
  • Un gobernador buscando desaparecidos

 

Son 28 mil 937.

Más lo que se acumulen hoy.

Una cifra que inicia desde que algunos quisieron contarlos.

Los “desaparecidos” de México han sido el tema más negado a través de los gobiernos, panistas y priista, recientes.

Gente, en mayoría jóvenes, que de la noche a la mañana “desaparecen”. Realidad que las autoridades niegan, en mayoría por complicidad con los autores de estos hechos. Cuyos cuerpos no suelen aparecer. Y menos, todavía, puede conocerse su destino final.

Te enteras. Alguien te llama. Alguno te explica por qué el celular no conteste, por qué no sabes dónde está, por qué no has tenido noticias. Y entonces comienza la peor pesadilla. Vas con la autoridad local. Y te dice que ni madres, que ellos no, que pongas la denuncia, que a ver. Y lo haces. Y regresas. Y vuelves a regresar. Y lloras. Y vuelves a llorar. Y entonces decides buscar mientras las horas, los días, van pasando. Y te dicen que no busques que está muerto, que mejor ni le muevas, que seguro estaba en malos pasos. Y antes te decían, cuando ya dabas muchas vueltas, que seguro se había convertido en “testigo protegido”.

Cuando te acostumbras a llorar. Cuando las pesadillas son rutina. Cuando terminaste con todas las posibilidades. Cuando viste cadáveres de otros. Cuando te contaron el horror de otros. Cuando algo dentro de ti sabe que está muerto. Entonces sigues buscando. Porque no te queda de otra. A buscar, a buscar, a buscar. A repetir sus últimos pasos. A preguntar. A ir a lugares.

No pasa nada.

Tocas puertas.

Lloras. Gritas. Aceptas sin aceptar.

El infierno de buscar a un desaparecido no termina nunca.

Por eso, por la necesidad extrema, indispensable, humana de conocer qué paso, cómo lo mataron, donde lo enterraron, es que Miguel Ángel Yunes creó dos Comisiones. Una para atender el tema de los desaparecidos, que en Veracruz son muchos, muchos, muchos. Y otra para encontrar, justamente, la “Verdad”.

Esa “Comisiones” atienden dos vectores que los políticos quieren ignorar cotidianamente: La omisión, cómplice, del Estado. Del gobierno. De las autoridades federales, estatales y municipales. Y el dolor de los familiares que no dejan de buscar a sus seres queridos.

Heidi desapareció hace muchos años en Ciudad Juárez. Sobre eso escribí un libro “Muerte en Juárez”. No he dejado de buscarla.

Ceniza sobre ceniza sobre ceniza no dejaré de buscarla. Ni de imaginar sus últimas horas. Ni de preguntar por sus asesinos. Así es cómo los buscamos.

Las madres, los hermanos, los padres, los hijos, son necios. Quieren saber. El Gobierno no quiere que sepan, o no ayuda a que sepan. Por eso Yunes ha decidido darles nombre y apellido, darles instrumentos, darles opciones legales. Eso es la Comisión de Desaparecidos, la decisión política unilateral valiente del gobernador de Veracruz para que los desaparecidos tengan traducción jurídica.

Muchos de esos desaparecidos caen en la categoría de “Desaparición Forzosa”. Es decir, donde participaron funcionarios públicos. Por eso, con el apoyo de Miguel Ángel Yunes, han comenzado las denuncias contra Javier Duarte, a final de cuentas responsable de esto.

No es sino el principio del cambio.

No va a desaparecer las pesadillas ni logrará cerrar las heridas. Pero el dolor de cientos de familias va a ser distinto, va a estar acompañado. Que importa. Que importa mucho.

He revisado cientos de expedientes de “desaparecidos”. No tienen más que una hoja. La hoja de la denuncia que la autoridad no pudo evitar que se hiciera. Cuando mucho tienen otras dos o tres páginas donde escriben los datos, las pistas, la información que los familiares han llevado. La omisión del Estado Mexicano es tan grande que uno piensa, siempre, que es intencional.

Las desapariciones forzadas en nuestro país están al nivel de Siria. Es decir, de un país en guerra. En México no hay leyes que castiguen, investiguen, den seguimiento. No existe un sistema nacional de búsqueda. No lo hay porque el Estado, los gobiernos, no quieren que se encuentren ni a las víctimas ni a sus verdugos. De estas desapariciones, más del 96 por ciento, son “investigadas” por la autoridad local. Es decir, los cómplices principales o los mismos ejecutores.

Ese círculo vicioso es lo que rompe Yunes Linares.

¿Es suficiente? Es un paso inmenso, inmenso, inmenso.
En Twitter: @isabelarvide

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