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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Las lecciones de la madre de todas las elecciones 2  Votó la realidad

Votó la canija realidad. La misma que en Los Pinos se han negado a ver, ese “mal humor” social que no reconocen, cruzó las boletas en contra de la devaluación, de la inquisición del SAT, de la “casa blanca”, de los vestidos de miles de dólares, de la falta de cumplimiento en las promesas de campaña, de la corrupción, de los excesos de los gobernadores, de todo aquello que ha venido a joder, así literalmente, joder la vida de millones de mexicanos que sí, que sí están profundamente enojados.

Y que, por razones por igual de válidas que injustas, decidieron declarar la guerra a los responsables. Así, en general, a los responsables… asociando, una vez más, al PRI con lo más nefasto que sucede.

La lista es muy grande. Pero en las giras oficiales, cuando todos quieren tomarse una “selfie” con el poderoso en turno, parecería que se habían borrado. Lo malo, pésimo para ellos, es que se lo creen. Que terminan por imaginar que el pueblo los ama, y cierran los ojos ante una realidad terrible, asfixiante para millones de mexicanos.

No es que los candidatos de oposición al PRI fuesen mejores, incluso muchos de ellos mucho más corruptos y oscuros que quienes perdieron, sino que recibieron el beneficio del rechazo social hacía el partido oficial.

Lo que ya quedó establecido. Quieran o no verlo.

Veracruz es un gran ejemplo. Sin importar cuántas toneladas de mierda echaron sobre la persona, la familia, la historia, el patrimonio de Miguel Ángel Yunes no pudieron remontar la cuesta de Javier Duarte. Que vaya que es gigante. Que tiene una lista de muertos mayor a cualquier novela de terror. Que ha indignado a los veracruzanos de todas las clases sociales.

Y quienes se “decepcionaron” de Yunes por esta inmensidad de ataques no votaron por el PRI, sino por Morena que estuvo muy cerca de ganar.

Es el enojo. Ese mal humor social que se gesta en la perdida de la permeabilidad social, que ha estado alimentado este sexenio por la magnificación pública de supuestas riquezas (otra vez la “casa blanca”) producto del poder, por los muertos de Ayotzinapa, por la impunidad de Tlatlaya, por las “ejecuciones” que se magnifican en los diarios internacionales.

El Gobierno de Peña Nieto lleva muchos cadáveres a cuestas para ganar una elección.  Y si no lo creen que le pregunten a Felipe Calderón de cuántas maneras se endilgan en el imaginario público esas muertes que, seguramente, son responsabilidad de los criminales.

Todos quienes perdieron sus sueños, los del viaje de la hija quinceañera, los que querían ir a comprar “fayuca”, los que se imaginaban en Disneylandia o en Las Vegas, tienen que sentir un profundísimo enojo contra quienes devaluaron el peso. Sin que atiendan razones, es su entorno, su vida privada la que resultó afectada sin salida.

¿Hay más empleo, hay más seguridad, hay más cercanía del Gobierno, de los gobiernos todos con la ciudadanía? ¿Se han compuesto las policías estatales, municipales y federales? ¿Han regresado los soldados a los cuarteles? ¿Tenemos una moneda fuerte, estable, segura? Estas son algunas de las preguntas que deben hacerse para entender el voto del enojo, del malhumor social.

Esta gente, la que votó contra el PRI, van a estar mejor con los gobernadores que eligieron… no lo creo, apostaría al contrario. De entrada van a tener una relación complicada, para decir lo mínimo, con la federación, de cara a la elección presidencial. Lo que es enorme, lo que no se soluciona con el cambio de “partido” en el poder local, es la deuda pública… ¿con qué dinero van a pagar a todos a quienes les deben en Veracruz, por ejemplo?

Qué ganas de platicar con Enrique Peña Nieto y preguntarle, preguntarle muchas veces, si en verdad entendió qué sucedió este 5 de junio del 2016.  Si ya sabe cómo le va a hacer para confrontar, que no resolver, simplemente confrontar el profundo malestar de millones de mexicanos.

A partir del resultado de la elección pasada el PRI tiene que encontrar una, o mil maneras de cambiar esta realidad para que su candidato, sea quien sea, pueda tener alguna opción. Se trata n o sólo de conservar el poder, sino de ser realmente competencia… porque como se ven ahora las cosas, ya perdieron.

Ya les ganó una realidad que ni siquiera se han dignado explicarnos…
En Twitter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx