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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Omisión de las autoridades con el narcomenudeo
  • Muertos que no debieron morir

Quince heridos.

Cinco muertos.

La cancelación de un festival musical con prestigio internacional.

El costo de no “pagar piso”.

¿Qué sociedad somos? ¿A dónde nos lleva la tolerancia con la venta ilegal de drogas? ¿Qué policía tenemos, incapacitada para evitar este delito?

Todo comienza en la venta de marihuana, cocaína o “tachas” a quienes las consumen. En una esquina. En una “tiendita”. En un bar.

Todo comienza en que todos saben dónde se vende droga.

Todo comienza en que todos son omisos o cómplices de esto.

¿Por qué no combate, se extermina la venta de drogas? Porque no se quiere hacerlo. Porque no hay vocación política. Porque no hay legislación suficiente. Por corrupción. Por desidia oficial.

La venta de droga, sea a mexicanos o a extranjeros en nuestro territorio es un negocio de muchos millones de pesos. Que tiene una estructura formal. Que implica actividad criminal de muchas personas. Es un negocio ilegal que se ha dejado crecer al infinito. A mayor número de consumidores, mayor abasto de droga, mayor actividad criminal.

El control de esta actividad ilícita ha producido secuestros, levantones, asesinatos, ejecuciones. Frente a estos crímenes la autoridad ha sido omisa, incapaz, enflojerada. Esto provoca impunidad. A mayor impunidad mayor cantidad de crímenes.

Ahora, con lo sucedido en Playa del Carmen, tenemos un problema grave de imagen. Que, definitivo, afecta y va a afectar mucho el flujo de turistas a esa parte de nuestro país. Los extranjeros no quieren viajar a donde corren riesgos. El problema, para cientos de miles de mexicanos que viven en Quintana Roo, para millones de mexicanos, es que el turismo significa una entrada de divisas brutal. Que millones de familias se quedarán sin ingresos, sin opción para ganar esos ingresos, si los turistas dejan de venir a nuestro país.

Entonces, los muertos sí que estorban.

Cuando hay una ejecución del crimen organizado, que en su modus operandi permita pensar que los autores pertenecen al crimen organizado, la autoridad no tiene ningún interés en encontrar a los autores. Otra vez, por desidia, miedo, incapacidad o corrupción.

Parecería que todos dicen: “son narcos”. Y que esto, asumir que las vidas de los presuntos delincuentes no tienen valor, es norma.

Como no hay detenidos, los asesinos siguen matando.

Como no hay detenciones a los narcomenudistas, a sus cómplices, siguen vendiendo droga, como no hay defensa de la autoridad, protección, a quienes se niegan a pagar “derecho de piso” hay ejecuciones.

En diciembre que, en Cancún, hubo un atentado, varios heridos, en una modesta feria de pueblo que se negó a pagar “piso”, debió encenderse un foco rojo en la oficina de los responsables. Pero, primero, preguntémonos quiénes son esos responsables.

¿Los militares combaten el narcomenudeo? Yo he escuchado decir a jefes militares que no les corresponde. Los policías federales, en lo absoluto. Los policías estatales, tampoco. Los policías municipales, ni por equivocación.

Ahora tenemos los muertos más costosos a imaginar. Ya una naviera canceló su llegada a Cozumel al día siguiente del atentado. ¿Esto va a cambiar la realidad vigente?

Entendamos que se necesita voluntad política. Y definición de funciones de la autoridad. Y, sobre todo, ganas de cambiar la realidad. ¿La tienen el Gobierno de Quintana Roo, las autoridades militares de Quintana Roo, la presidente municipal de Solidaridad, la policía estatal de Quintana Roo, la policía federal destacamentada en Quintana Roo?

Mientras no tengamos una cultura de “Cero Tolerancia” al negocio de la droga, en todos los ámbitos, vamos a seguir teniendo muertos. Quién sabe si turistas…
En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx Blog: CambioQRR.com