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Sin Gafete

  • Isabel Arvide

  • Isabel Arvide
  • Las respuestas que este Gobierno no quiere darnos… desfase entre los reclamos sociales y Los Pinos

Uno de los problemas más graves de este Gobierno, además de la falta de comunicación, es la incapacidad para sincronizarse con lo que la sociedad le demanda a gritos. Por razones de toda índole, parece significarlo un profundo desfase.

Así, vemos como el gasolinazo es lo más lejano, lo más contrario a lo que la gente quiere de su Gobierno. Sin importar los fundamentos de esto, o incluso su posible “conveniencia”.

Esto es lo que estamos viviendo en la relación con Donald Trump.

Una sociedad agraviada, con profundo enojo contra el Gobierno, le está dando la oportunidad al primer mandatario de encabezar su batalla contra el gigante americano que amenaza.

Porque, a final de cuentas, hasta hoy lo que ha hecho con gran eficiencia el Presidente norteamericano ha sido eso: amenazar.

Este conglomerado, esta inmensa diversidad, esta colectividad que somos está ofendida. Y en alerta. Y en espera de comenzar una “guerra”.  Así sea en el plano de lo verbal.

La idiosincrasia “bravucona” está humillada. Y quiere un líder que los “defienda”.

El problema, irresoluble a estas alturas del sexenio, es que las voces de los gobernados no parecen tener capacidad de penetrar los muros, estos sí muros, de Los Pinos. El dilema está en que otras voces, encabezadas por Luis Videgaray, son quienes tienen espacio. Y, si me apuran, diría que el conflicto reside en una decisión unipersonal e insondable del presidente Peña Nieto contra el “populismo”.

Entendido éste, el populismo, como estar con la gente.

Y si el mandatario no logra hacer este “clic”, no consigue “engranar” su voluntad de gobernar con lo que la gente quiere que sea ésta, no importa cuán correcta y hasta iluminada sea su conducta, no será la que la gente espera, necesita, exige.

Por este dilema, por esta manera de no obsequiar a las multitudes lo que quieren, es que el presidente Peña Nieto pierde aceptación social cada día. Y lo hace, perder popularidad, cuando la oportunidad para salir de esta espiral negativa es la mejor que cualquier político pudiese tener: un conflicto con lo externo.

¿Alguien sabe quién es el historiador Enrique Krauze, o quién es Salomón Chertorivsky? Seguramente eran nombres desconocidos para los aficionados al futbol que viven, literalmente, aferrados a la cancha. Sin embargo, estos apellidos, y otros muchos, son familiares y respetados por cientos de miles de mexicanos que vieron, que escucharon, que leyeron, que se enteraron de su defensa de “los mexicanos” frente al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

Defensa en los términos de agravio que la colectividad está demandando.

En contraste, la parte oficial, o sea la Secretaría de Relaciones Exteriores, publicó un reclamo casi infantil: “Así no se trata a los amigos”…

Supongo que ambos, Videgaray y Peña, han decidido que la respuesta correcta está en tono gris, estático, simplista. Como creyeron que era necesario “llamar por teléfono”, o en su caso recibir la llamada de Donald Trump para, después, declarar que ambos mandatarios habían decidido no tocar el tema de quién pagará el Muro… o sea, nos vamos a quedar calladitos en la esquina, viendo los golpes, mientras todos gritan: “Sangre, sangre, sangre”.

¿Es lo correcto? Quisiera suponerlo así, por el bien de la República. Pero que sea lo pertinente, lo que debe hacerse no ayuda en lo absoluto a romper el profundo desfase entre los hechos de Peña Nieto y los requerimientos de sus gobernados.

Ya no tenemos mucho espacio en este sexenio para, desde abajo, cambiar la realidad de Los Pinos. La popularidad del presidente Peña no puede ubicarse menos cero. Y ya tiene un peligroso, terrible mínimo. A lo que va a llevarnos este inmenso desfase es a escuchar a cualquier voz que corresponda (así sea electoralmente, así sea imposible de aterrizar, así sea vil populismo) a lo que queremos escuchar.

Ahora queremos palabras, promesas, exabruptos…

Esto, la sincronía entre lo que grupos sociales querían escuchar y lo que decía Trump como precandidato, luego como candidato, es lo que hizo que ganará las elecciones. En ese país quienes querían escuchar su mensaje contra la migración, por citar un tema, no eran mayoría pero lo llevaron al poder.

En nuestro país, todo indica que existe ya una inmensa mayoría que quiere respuestas que este Gobierno, que el presidente Peña Nieto parecen empeñados en negarles…
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