imagotipo

Sin gafete en República

  • Isabel Arvide

– Que ganas de atosigar de Fox con sus refritos…

– Urge establecer nueva legislacion para expresidentes

Cuando llegó Felipe Calderón Hinojosa a Los Pinos, lo más agradable fue el cambio de discurso.  Dejar de escuchar a Vicente Fox fue un alivio infinito.

Ya no se diga dejar de ser (des)gobernados por él. O, si se prefiere, por Marthita. La pregunta es si hemos tenido un mandatario peor. Y quienes conocemos el poder sexenal desde Luis Echeverría Álvarez, estamos ciertos que no. Sus excesos, sus gracejadas, sus ignorancias supinas, la forma en que negaba tener responsabilidad, significaron un tiempo oscuro, tremendamente triste para millones de mexicanos.

Por eso, resulta tan inefable e inaceptable que los medios de comunicación lo hayan traído de regreso a nuestras vidas, sin pedirnos permiso. Esos traspiés, propios de una persona que no controla suficientemente sus expresiones, que volvimos a padecer cuando tomó la estafeta contra Trump eran como cuento de borracho…

Primero lo insultó pleno de patriotismo, luego le ofreció disculpas con una indignidad inaceptable. Lo peor es que algunos lo “festejaron”. Tal vez hartos de seriedad en los temas políticos nacionales, por hacerle segunda, por hacernos la maldad a los demás, lo cierto es que le volvieron a dar espacio.

Lo que es terrible para todos.

Fox hace su lucha para recuperar una limosna de fama pública. No le importa caer en todos los lugares comunes ni tampoco refritearse a sí mismo… ¿Se acuerdan cuántas veces ha hablado de “negociar con los narcotraficantes”? Si no fuese tan inocuo, tan desparpajado y boquiflojo cualquiera podría pensar que hay algún interés “siniestro” en esta necedad.

¿Qué necesidad? En verdad, tenemos que preguntarnos qué necesidad tenemos de escuchar a Vicente Fox.

Y a continuación le ofrecieron un programa de Televisión. Como si fuese “payaso” de ocasión, para contar estupideces, para bromear sobre lo importante. También, supongo, para hacerle daño al PAN… o a cualquier oposición al partido actualmente en el poder. Para desacreditar a candidatos independientes que una vez en el poder, ver Nuevo León, se convierten en la peor pesadilla.

Fox nunca fue panista, pero se montó a la fuerza de ese partido. De ahí que haya un riesgo en la precandidatura de Margarita Zavala, cualquiera que vea o escuche al expresidente Fox tiene que sentir un gran rechazo hacía el PAN que lo llevó a Los Pinos para nuestra mala suerte.

Y como en esto de “foxear” todo es empezar, ahora resulta que el exmandatario ya se apuntó en la precandidatura, independiente, de Jorge Castañeda.

Cada vez que no haya “nota”, o que un periodista no tenga ganas de chambear, van a buscar a Vicente Fox.

Mientras tanto la señora Fox, Marthita Sahagún, se prepara para nuevos espacios en las revistas de “espectáculos”, para presumir nuevas cirugías plásticas y orear sus ropitas. El ridículo en su máxima expresión.

Nuestra Constitución no previó qué deberían hacer los expresidentes de la República.  Parece que llegó la hora de hacer nuevas leyes al respecto.  De impedirles que consigan trabajos bien remunerados, en dólares, mientras están en su mandato constitucional, prohibirles que se conviertan en promotores de candidaturas presidenciales familiares, que no utilicen el poder presidencial para su propio beneficio en un futuro inmediato.

Se necesitan nuevas reglas de convivencia política que pongan límites.

La pensión presidencial surgió, bajo el mandato de Miguel de la Madrid Hurtado, para que no tuviesen que hacer trabajitos, para que no despertasen lástimas ni pidiesen prestado. Si el Estado Mexicano les paga, que les prohíba que hagan espectáculos denigrantes como el programa de televisión que hará Vicente Fox pasando las elecciones.

Antes, hace muchos sexenios, se daba por sentado que los expresidentes de la República se comportarían con decoro y decencia, que serían un ejemplo ciudadano, que su discreción les despertaría respeto y afecto en los ciudadanos.  Si ellos, como hace Vicente Fox, no se comportan con este decoro voluntariamente, tendremos que obligarlos, como se decía antes: “Por el bien de la República”…

En Tuiter: @isabelarvide           Blog: EstadoMayor.mx