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Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

La pasión de Eruviel por los militares y los que pagan por…

Algunos gobernadores piden cita, y en la más íntima intimidad, con cierto prurito y temor, solicitan al Secretario de la Defensa Nacional en turno que les “mande” como cosa suya, un general para que le resuelva cualquier cantidad de broncas en seguridad.

El paso siguiente es que, de acuerdo a su humor, el titular de la Sedena “recomiende” a uno de sus cuates, remita la petición a otra oficina donde se acumulan las solicitudes de jefes militares retirados que quieren trabajar de lo que sea para ganarse unos pesos extras, o le saque brillo a sus estrellas y se despoje de uno de sus militares, a punto de retirarse eso sí, para solucionar esos “problemas”.

Luego viene el fracaso total.

Porque en los hechos ningún jefe militar, en activo o en retiro, ha dado buenos resultados en el combate a la inseguridad. Baste analizar Michoacán, Tamaulipas o Guerrero donde han pululado los mandos militares sin cambio alguno.

Yo sigo convencida de que a los militares no les gustan las labores de la policía, pero puedo equivocarme. Más cornadas da el hambre, con las pagas de retiro exiguas surgen “vocaciones” fuera de tiempo.

En el caso de Eruviel Ávila este proceso lo hizo en público, delante de las cámaras de televisión, envalentonado, con toda la fuerza de su discurso anunció que pediría que un general, así general sin aclarar de cuantas estrellas, se fuese para dirigir las cárceles. Que creo, todo lo indica, que hasta este momento siguen bajo control de Renato Sales.

¿Para qué quiere un general ahí?

¿Qué su secretario de seguridad “ciudadana”, o sea pública, no le sirve? ¿Qué jiribilla trae quitarle esa responsabilidad?

Por lo pronto, todo indica que Eruviel tiene grandes simpatías por los militares. Y puede ser, se me ocurre, que haya pensado que pidiendo públicamente que le enviasen (como una pizza a domicilio) un general quedaba congraciado con el general Cienfuegos, o con todos los militares.

¿A priori la llegada de un general a controlar las muchas cárceles que hay en el Estado de México significa algo?

El tema carcelario es complicado, tiene que ver con presupuesto, con leyes, con disciplina, con romper corrupción institucionalizada, con readaptación social de los internos. Poco, muy poco de esta materia puede estar contenida en la formación militar.

En el Estado de México, bajo el Gobierno de Eruviel Ávila sucedieron los hechos de Tlatlaya, la muerte de varios jóvenes de forma muy distinta a lo que dijeron los boletines oficiales de la Sedena, por lo que siguen sujetos a juicio varios militares.

La primera autoridad que llegó a Tlatlaya fue la procuraduría local. Y tenían que haber estado ciegos para no percatarse, por las manchas de sangre en las paredes, que había habido ejecuciones.  Sin embargo, el procurador Alejandro Jaime Gómez Sánchez asentó, u ordenó que así se hiciera, que había habido un enfrentamiento. Y punto.

Al paso del tiempo, cuando la misma PGR se vio obligada por lo publicado en medios internacionales, a iniciar una averiguación previa, quienes han quedado en entredicho fueron esas autoridades. Las que, quiero suponer, tuvieron que participar de la extrema simpatía, pasión de Eruviel por los militares.

Ahora resulta que el señor Gómez Sánchez es uno de los propuestos para la Suprema Corte de Justicia. Y, obviamente, la sociedad, los medios, le están recordando su participación, o como quiera llamarse en los hechos de Tlatlaya. Lápida grande que al paso del tiempo va a pesar todavía más.

Mientras le llega su general al gobernador Ávila, este 20 de noviembre se aprobaron los ascensos oficiales. Esto marca el inicio del proceso de la sucesión interna en la Sedena, o sea comienza el final de la jefatura de Cienfuegos. A su sucesor le tocará definir el papel que deben tener los jefes militares. Y le corresponderá también decidir si es correcto que los políticos pidan a los generales como comida a domicilio, para no permitirles cambiar a fondo los miasmas cuando llegan.

Pero como todo en la vida, estamos frente a una “Paseo de la Reforma” de ida y vuelta… favor con favor se paga.

¿Quién apuesta por el procurador de Tlatlaya en la Suprema Corte de Justicia?
En Twitter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx