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Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

  • El juego perverso con Escobar
  • O aprenden a jugar en grandes ligas, o se visten de negro para asistir al entierro del Partido Verde

La noticia magnificaba el absurdo, el Gobierno pedía orden de aprehensión contra el Gobierno en la persona del subsecretario Arturo Escobar.

Porque resulta inadmisible que no supieran, el escándalo fue mayúsculo, los riesgos de nombrar subsecretario de Gobernación a alguien sobre quien pendía una espada de cárcel. Un juicio complicado, una denostación social inmensa.

Una persona, Escobar, además que está “acusado” por supuestos delitos electorales a favor de quienes integran ese mismo Gobierno que lo acusa. Como si en este sistema político alguien, cualquier autoridad, se mandase solo.

De lo que se desprende que utilizaron la inmensa ingenuidad de los Niños Verdes, de los políticos que no tienen maldad para sobrevivir a las intrigas palaciegas vigentes.

Desde el primer día Escobar demostró que no entendía las razones de su nombramiento, al que públicamente llamó “premio”,  al que se refirió como una “invitación” del presidente Peña Nieto. No tuvo capacidad de responder al organizado linchamiento mediático que siguió a su llegada a Gobernación.

Y no logró, no supo, no quiso sustentar su nombramiento con hechos o, siquiera, con declaraciones. Se perdió en su propio laberinto.

Hoy, injustamente, el mundo que era fácil, que era caminable gratamente, se desbarató. Y no parece tener oportunidad alguna de resurgir de sus propias cenizas.

La lección es inmensa. Quién sabe si podrá ser digerida a tiempo por los Niños Verdes. Ese grupo de jóvenes preparados, estudiados dirían en mi pueblo, con buenas intenciones, sin malicia alguna, que están en la política como si fuese un parque de diversiones, algo previsible y siempre asequible.

Esto demostró que no es verdad.

¿Traición de su propio Presidente a quien, junto con el PRI, llevaron al poder?

Me parece que todo viene de Gobernación.

Es un movimiento político que en todo momento beneficia a Miguel Osorio Chong.

La llegada de Arturo Escobar trajo un desgaste, en un momento muy desfavorable, al titular de Gobernación que hoy encabeza listas de preferencia electoral, según interesadas encuestas. Ese espacio, con mucho presupuesto de por medio, es un instrumento para hacer política en los Estados que le fue “amputado” al colocar a un joven que no estaba en su ámbito, que tenía otros usos y costumbres para hacer “política”, y que representaría siempre al Partido Verde.

Escobar no le daba nada en los hechos a Osorio Chong. Ahora podrá poner a quien quiera.

El manejo, turbio, violento, innecesariamente cruel, de la salida-renuncia de Escobar nos habla del deseo de destruir su carrera y poner una línea, un límite, una advertencia de cara a la próxima elección presidencial. Es un mensaje que parecería decir: Ustedes son de casa, nos pertenecen, los usamos y los desechamos a voluntad.

El tema, aparte de todo, rebasó a Arturo Escobar que como suele suceder a estos jóvenes políticos, no estaba preparado. Ingenuamente estaba “avisando” a medios, por redes sociales, que pediría licencia por 10 días, cuando la Segob daba noticia de su despido. El PVEM tardó tanto, enormidades de tiempo para la crisis, en sacar su comunicado que pareció que lo habían dejado solo, tan tardío fue que los medios no tomaron en cuenta el “apoyo” expresado.

¿Hay o no una orden de aprehensión en su contra? Aunque la hubiese, que parece estar en nebulosa la exactitud de esta información filtrada intencionalmente, según la Constitución, Escobar es un hombre inocente.

¿Cuántos escándalos tiene en su contra, con un costo de vidas humanas, con resultados terribles, el ahora titular del Deporte, Alfredo Castillo? Pocos funcionarios públicos parecen haber vivido tanto en la cúspide del estruendo mediático, desde que se le perdió el cadáver de una niña hasta los muertos de Apatzingán, y, sigue bajo la protección de Los Pinos.

Ahora corresponde a los Niños Verdes hacer un ejercicio de introspección, tomar en serio la política y decidirse a jugar en grandes ligas con todo lo que eso conlleva. O comprarse trajes negros para asistir al entierro de su partido.
En Twitter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx