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Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

  • La pesadilla legal de la noche de Iguala
  • ¿Y si los militares tuvieron algo que ver?

A ratos parece un asunto de “contentillo” que responde a presiones mediáticas, por otros, la peor pesadilla del Estado mexicano.

Todo lo que gira alrededor de la noche en que “desaparecieron” 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa y donde otros fueron víctimas de una violencia estúpida que fue ignorada por las fuerzas federales del orden, está cargado de errores, omisiones, escándalos entremezclados con intereses plenos de sospechas.

No se sabe quiénes fueron realmente las víctimas y por qué fueron atacados, menos todavía las verdaderas razones de las omisiones oficiales, de la confusa abstención de participar en su defensa.

Es un parteaguas de la vida política mexicana, precisamente por esto. Porque significa, con grandes grados de horror, la incapacidad oficial para responder, desde la mal llamada “inteligencia” hasta la ausencia del mínimo sentido común, de todas las autoridades federales ahí presentes.

Ahora este desastre, que tiene al país en la burla y la crítica internacionales, adquirió tintes todavía más negativos. Primero con las declaraciones del nuevo “responsable” de su investigación, un oscuro personaje sacado quién sabe de qué archivo de la PGR, de que existen líneas de investigación para encontrar o buscar, o ambas, a los estudiantes en otras entidades, como Puebla.

O sea que todas las declaraciones oficiales de los presuntos responsables, más de cien personas, que están en la cárcel valen sombrilla. Que con estas afirmaciones a la misma PGR no le importa viciar el juicio que se les sigue e, incluso, propiciar su liberación.

La llamada “verdad histórica” a la que se refirió el entonces procurador Jesús Murillo Karam gira alrededor del asesinato de los estudiantes en el basurero de Cocula, si los van a buscar oficialmente en Puebla o en otras ciudades, esto se vuelve una basura oficial. Y las declaraciones ministeriales legales de los presuntos responsables dejan de tener validez.

¿Tienen verdaderos motivos para buscarlos en otras ciudades, quién los está llevando hacia esta posibilidad; qué razones jurídicas, de investigación seria, de indicios comprobables tienen en la PGR para arriesgar el juicio de más de 100 sicarios y policías municipales que han declarado haberlos secuestrado y matado?

¿Este nuevo giro de la investigación abre la posibilidad de que los militares u otras autoridades sean responsables de su secuestro y muerte?

Porque se hace a un lado la versión de los sicarios detenidos.

A todo ello debe agregarse un tema más que delicado, que consta en el expediente oficial que hizo público la PGR, y es el levantamiento de cadáveres, no se asienta cuantos, frente al edificio del Palacio de Justicia de Iguala, la madrugada del 27 de septiembre. Muertos que no están registrados en ninguna petición oficial.

Muertos que solamente sabemos que existieron por un parte militar… Un parte militar de los soldados que oficialmente no estuvieron presentes en estos eventos…

Parece sacado de una novela policíaca que reflejase la corrupción oficial, no es así. El expediente oficial, cientos de tomos, contiene un documento del 27 Batallón de Infantería, con sede en Iguala, donde se afirma que a eso de las 6 de la mañana fueron “levantados varios cuerpos” de ese lugar para ser transportados al Semefo.

Muertes, asesinatos desconocidos.

La versión oficial habla, ha hablado siempre, de seis muertos reconocidos oficialmente esa noche: estudiantes, una baja colateral, el futbolista y el chofer. El oficio de los militares dice textualmente: “A las 23 horas del 26 de septiembre salió del batallón un teniente de Infantería, con 14 de tropa, dos camionetas tipo Cheyenne y un botiquín de primeros auxilios… informando del resultado de su indagatoria al teniente coronel de Infantería, segundo comandante. “3:15 horas. Arribando al Distrito Judicial de Iguala el C. Lic. **** (borrado) A.A.M.P.F. El C. **** (borrado), el perito en criminalística y ciudadano **** (borrado), con unos más del servicio médico forense para dar fe de los hechos y hacer el levantamiento de los cuerpos, siendo trasladados al Semefo de Iguala, Gro. Culminando sus actividades a las 5:45 horas del 27 de septiembre de 2014”, describe el parte militar del Batallón 27 de Infantería.

¿Dónde están esos muertos, por qué la Procuraduría de Guerrero no informó al respecto, por qué no hay familiares que hayan aceptado que están muertos, por qué se desconoce sus nombres, por qué se negó oficialmente, el mismo general Cienfuegos así lo gritó a los cuatro vientos, la presencia militar y ésta consta en el expediente oficial?

Definitivo, La noche de Iguala es una pesadilla que parece no tener fin, y que el Gobierno parecería empeñado en complicarla cada día más.
En Twitter: @isabelarvide

Blog: EstadoMayor.mx