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Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

  • Cronicas navideñas IV
  • Osorio contra la Libertad Amorosa

El ciudadano Miguel Ángel Osorio Chong, que despacha en la Secretaría de Gobernación, se ha convertido en el enemigo público número Uno de la libertad amorosa-sexual.  Justamente en época de abundancia en sus manifestaciones.

Contra lo que dice el sentido común, el mismo conocimiento de la realidad mexicana, el señor hidalguense renunció a buena parte de su popularidad futura al anunciar que se prohibirá el anonimato en los hoteles y moteles que son alquilados por horas para, como todos sabemos, ejercitar la lujuria y anexos.

Inconcebible que hombres y mujeres, en horas clandestinas, expongan su verdadero nombre en la inexistente recepción de estos hoteles.

Y este es el punto inicial de toda discusión. Porque la mayoría de estos establecimientos, me han contado, no tienen una recepción abierta ni personal altamente confiable que lleve un registro de los visitantes.

El tema sería parte de la picaresca mexicana si no fuese tan serio.  Si no demostrase que Osorio está inmensamente alejado de la realidad.  De lo que piensan millones de mexicanos y del entorno de inseguridad que nos rodea. No imaginar siquiera que cantidad de extorsiones, que negocios criminales, pueden surgir a partir de la identificación forzosa de los huéspedes del amor, de todas las clases sociales, demuestra vivir en un mundo muy diferente al de la mayoría de mortales.

No me refiero a que pueda pagar el equivalente al sueldo de dos años por la renta, mensual, de la vivienda modesta en que habita en las Lomas en la Ciudad de México, su distancia inmensa de la realidad va mucho más allá de lo económico.

Así como no se enteró de que el señor Chapo Guzmán podía escaparse de la cárcel de alta seguridad, o cómo quedó totalmente rebasado en el pésimo manejo de la tragedia de Iguala, el señor titular de Gobernación no mide las consecuencias prácticas de su medida.

¿Qué se persigue?

La Secretaría de Hacienda ejerce funciones más que violatorias de las libertades individuales, su control es propio de un país gobernado por un dictador.  Y ahora viene, detrás, Osorio Chong.

En todos los hoteles de turismo normal exigen la presentación de una tarjeta de crédito. Es casi imposible utilizar sus servicios sin haberse identificado. El SAT conoce qué comen, qué compran, qué deben, qué ganan, qué facturan millones de mexicanos. ¿De qué va a servir saber dónde duermen sus siestas privadas?

Cada día, mal augurio en este diciembre, perdemos más libertades individuales.

Por cierto, Osorio Chong encabeza las preferencias electorales, hoy por hoy, para suceder a Enrique Peña Nieto si es que el PRI puede ganar después de este sexenio.

Frente a casa de mi abuela, en la calle de Campeche 191 en la Colonia Roma, había un hotel de paso, porque los que pasaban entraban, que se llamaba Campoamor.  Y que no nos despertaba ninguna curiosidad, con más ganas de ir al cine Gloria con la nana en turno o de llegar a convencer a los adultos de que nos dejaran ir al Parque México.

La Navidad será, siempre, el amor y la abundancia de esa casa.  Ese referente de mi niñez a la que siempre regresábamos. Fiestas llenas de olores, sabores, comida, música, el amor traducido en la capacidad de dar que nos enseñó mi abuela Aba.  Más de cincuenta y cinco años después puedo ver los preparativos del 24 de diciembre, cómo se limpiaba la plata y se llenaban los platos de turrones, como venía mi padrino Manuel Ramos Millán a preparar el “teqüin”, ese ponche de frutas y aguardientes que llevaba horas hervirlo. Mi abuela nos enseñó, al menos a mí, a querer a la gente, a cuidar a la familia.

También a ser feliz como algo simple y natural.  Mi padre, que era el marido de su hija, tenía ese mismo espíritu generoso y bendecido, ese gozo cierto por abrazar a los suyos.  Ahora yo preparo el bacalao y mi hijo y mi nieta cuidan del pavo.  Quizás me recuerden como yo pienso en mi Aba, en mi padre, en mis otros abuelos, en mis tíos, en la magia de los regalos y el amor compartido.

Que cada uno de ustedes tengo un recuerdo igual de grato.  Felicidades.  Nos vemos en el 2016 si Dios y los demás lo permiten…
En Tuiter: @isabelarvide   Blog:  EstadoMayor.mx