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Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

  • La propuesta del senador Barbosa
  • Contra los gobernadores, a favor del ciudadano

En el tema del Mando Único Policíaco pasamos de la iniciativa presidencial para crear una policía profesional y confiable en cada entidad federativa, a la discusión sobre el control que pretenden tener los gobernadores sin cambiar lo que está podrido.

Frente a esto, cada día más politizado, el senador perredista Miguel Barbosa presentó la única opción viable para cambiar, en verdad, el desastre de las policías municipales y estatales. De fondo.

Ignoro si tendrá éxito su iniciativa, pero a partir de su existencia, que deberá provocar la más seria de las discusiones, hay una alternativa. Y eso es lo más importante. Porque ya estamos hablando de lo que sí puede funcionar.

La Conago, con las ambiciones futuristas de Eruviel Ávila presentes, fue a ver a los senadores para pedir que les fuese entregado el mando de las policías. Y, obvio, el dinero federal presupuestado para su uso y usufructo personal. Ese es el trasfondo del mando único en manos de los gobernadores.

Sin cambiar nada, simplemente barnizando el miasma vigente. Veamos el ejemplo de Morelos.

Cuando el senador Barbosa declaró que los gobernadores, el mismo presidente Peña, no debían contar con su aceptación para establecer 32 policías locales hizo una definición que traspasa lo político. Porque presentó su alternativa. Y éste es, por mucho, más profunda e inteligente.

Barbosa quiere que exista una Comisión Nacional de Seguridad Pública que en los hechos controlaría a las policías del país. Un verdadero mando único. En manos controladas porque esta comisión sería autónoma, y para elegir a su responsable habría que pasar por el Congreso.

O sea que no habría favoritismos. Lo más trascendente, existiría una verdadera separación entre la política y la seguridad.

Mientras que Peña Nieto y los gobernadores plantean la desaparición de las policías municipales ésta iniciativa, que tiene muchos puntos en común con lo que han planteado los panistas, esta iniciativa pondera el número de habitantes y policías para su permanencia, entre otros factores.

Establece, además, mecanismos de control total o parcial sobre las policías estatales y municipales. En beneficio de los policías habla de la necesidad de otorgar seguridad social y ampliar sus derechos laborales.

¿Por qué no deben estar las policías unilateralmente en manos de los gobernadores? Porque en lugar de solucionar los problemas habría una centralización de corrupción.

La propuesta del gobierno federal para el mando único, aparte de cualquier otro argumento, es totalmente inviable por el dinero.

Se necesitan 18 mil millones de pesos para homologar a las policías municipales con las estatales. ¿De dónde van a salir en medio de esta crisis económica?

Barbosa habla de la necesidad de “rediseñar” el sistema policial vigente. Lo que hemos venido hace muchos años todos los interesados en el tema. Urge tener policías eficientes, profesionales, con vocación de servicio, bien pagadas y que no dependan de vaivenes políticos. Que no sean utilizadas para fines políticos y electorales como todavía sucede en gran parte del país.

Así tenemos policías que salen corriendo frente a los balazos, que permiten que los ciudadanos sean asesinados o secuestrados impunemente, mientras que cumplen funciones de amedrentamiento electoral. De esto sobran ejemplos.

A la iniciativa de Miguel Barbosa le falta el tema militar. Porque los gobernadores y/o presidentes municipales van a la Sedena o la Semar a pedir “jefes de policía” para cubrir sus espaldas. Y les mandan a los desempleados, a quienes buscan “chambitas” y muchos de ellos no tienen ninguna capacitación, terminan administrando la corrupción. Debe haber una forma institucional, supervisada, consensuada para que los militares en situación de retiro puedan participar en estas tareas de mejor forma, con resultados que honren el uniforme y no como sucede actualmente.

No puede ser algo casual, de un encuentro con los titulares del ramo, de una plática o una cita… si existe necesidad de poner policías, municipales o estatales, en manos de militares debe haber una ley que lo regule. Y sobre todo, un mecanismo de supervisión que funcione desde antes del nombramiento.

Que una Comisión pueda tener facultades para disolver o certificar a las policías de todo el país es de una trascendencia inconmensurable. Ignoro si Barbosa consiga que esta iniciativa avance, pero es el primer paso por la seguridad fuera de la política…
En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx