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Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

  • Otra vez una respuesta política a los muertos
  • En las cárceles nada cambiará por un discurso presidencial

En su visita a Nuevo León para estar con los militares en la celebración del Día del Ejército, con la facilidad que tiene para encimar temas, el Presidente Peña Nieto habló del problema penitenciario nacional.  Y cómo solución anunció que habrá un Comité Evaluador.

O sea la nada sumada a la nada.

Otra vez la respuesta oficial es mera demagogia.

Porque Luis Videgaray anunció un recorte presupuestal. Y para poder enmendar, someramente, la gravísima problemática de las cárceles mexicanas se necesita mucho dinero.  Esto no fue anunciado.

Partamos, simple ecuación, de una realidad espantosa para los responsables: Sobran 50 mil presos.  O, si se prefiere, falta espacio carcelario para 50 mil.

No hay cárceles, no hay celdas en las cárceles, y esto lo conoce perfectamente Eduardo Guerrero que va a comenzar a estrellarse con una pared que terminará por destruirlo.  Incluso en la cárcel modelo de Chihuahua, la que lo significa, hay celdas donde duermen hasta 11 presos.

¿Cómo le hacen? Por turnos quiero suponer.  Lo que va contra los derechos humanos más elementales.

Sin dinero esto no cambiará.  Construir una nueva cárcel para mil presos cuesta, aproximadamente, tres mil millones de pesos.  Por eso ningún gobernador quiere entrarle. Modernizar las cárceles, más del cuarenta por ciento tienen más de cincuenta años de antigüedad, cuesta también muchos millones de pesos.

Se necesitan, con urgencia, más custodios.  Hay cárceles donde los presos no se van a la calle por milagro, porque las medidas de seguridad son mínimas.  Se sabe de muchas cárceles donde, por las noches, tiran al patio paquetes de droga.  Así de inadecuadas son sus instalaciones.

Mayor número de custodios implica pagar sueldos.  Muchos millones de pesos. Y luego está su capacitación, mejorar salarios para evitar corrupción, y la permanente certificación.  Proporcionarles seguridad a ellos y sus familias, para evitar que los maten.  Todo lo que no se hace.

En las cárceles mexicanas, salvo alguna excepción, no existen comedores.  Esta carencia es la esencia misma de la corrupción con la comida ya que los alimentos, en grandes contenedores, son repartidos por los mismos presos que controlan la corrupción interna.  De igual forma las instalaciones de las cocinas carecen de los mínimos para poder preparar los alimentos.  Se necesitan cuartos fríos, congeladores, refrigeradores, grandes hornillas, personal capacitado y que haya pasado exámenes sanitarios, utensilios especiales, uniformes.

¿Quién tiene interés en pagar por esto?

Guerrero sabe, y quisiera creer que Renato Sales tiene interés en el tema, que son muy pocas las cárceles que cuentan con una enfermería adecuada.  Esto, otra vez, cuesta dinero. Poner equipamiento de seguridad, tipo aeropuerto, para revisar a los visitantes y evitar que pueda penetrar a las cárceles droga y todo tipo de sustancias prohibidas, también cuesta mucho dinero.  Que los custodios pasen por estas medidas de seguridad evitaría la corrupción.

Imponer cosas tan simples como reglamentos, como uniformes, como separar mujeres de hombres, como poner en distintos lugares a los presos sentenciados de los que no lo están, cuesta mucho dinero.

La voluntad para combatir la corrupción también falta.  Para tenerla no hace falta dinero, pero ningún  responsable ha demostrado este interés.  En las entidades se nombra a directores por recomendación, a veces militares retirados que no tienen idea ni quieren meterse.  O, también, por interés, para recibir parte de las ganancias ilícitas.  Para tener directores, funcionarios carcelarios honestos, no hace falta dinero pero nuestro sistema político otorga autonomía a los gobernadores.

Y si no han podido desde el gobierno federal modernizar las policías locales, cómo podríamos creer que algo va a cambiar en las cárceles por “amable petición”.

Crear un Comité Evaluador es totalmente innecesario.  Que Peña Nieto pregunte a todos quienes hemos analizado los problemas de las cárceles mexicanas.  Que visita cualquiera, sin anunciarse.  Que hable con alguien que haya estado preso.

Mientras el Presidente de la República, las autoridades se seguridad pública, no anuncien que habrá presupuesto federal para cambiar la realidad de las prisiones mexicanas, ninguna otra opción funcionará.  En especial no funcionan los discursos presidenciales que no pueden sustituir lo elemental: dinero.
En Tuiter:  @isabelarvide         Blog: EstadoMayor.mx