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Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

* Los demonios andan sueltos

* Confundir al mal con lo correcto

Alguien anda por los parques matando perros, unos tipos le disparan al exgobernador de Colima, una “degolladora” sigue libre, matan a un jefe policiaco en Acapulco, un pueblo de la sierra es abandonado por el temor de “daños colaterales” en un operativo de la Marina… Los demonios andan sueltos.

Los demonios de la violencia que hemos cobijado como sociedad. Los modernos Jinetes de la Muerte que no sabemos cómo vencer. Los aterradores signos de una descomposición social en espiral.

Porque los asesinos, los que matan perros igual que los sicarios de la droga o los soldados enardecidos, son hijos, son hermanos, son padres, son parte de lo que solemos llamar “sociedad mexicana”. Y son quienes hoy parecen ir ganando todas las batallas. Hasta en las cárceles sobrepobladas donde inventan otra realidad criminal.

Imposible abrir un diario sin encontrar imágenes de violencia o discursos oficiales donde tibiamente se hace un llamado a respetar la Ley. Los pobres están en la cárcel por robarse una bolsa de pan, los soldados que fusilaron a presuntos criminales en Tlatlaya tienen al abogado más costoso del país, pagado con nuestros impuestos. Al jefe de la policía que equivocó la investigación de la noche de Iguala, Tomás Zerón, se le paga indemnización millonaria por haberlo corrido del Gobierno para donde trabaja.

La suma de absurdos no tiene límite. Y todo conlleva, nos conduce a un mensaje de impunidad donde es políticamente correcto estar fuera de la Ley.

¿O no fue ese el llamado de Andrés Manuel López Obrador a los maestros? Tal parece es que más productivo, políticamente hablando, pedir que no se cumpla con las leyes.

La libertad de tránsito de millones de mexicanos es cotidianamente impedida por manifestaciones. Y la respuesta del Gobierno es ponerles baños portátiles a los manifestantes. La razón de los menos por encima de la realidad de los más que no pueden ir al trabajo siquiera.

¿Por qué a un individuo, violento, se le ocurre envenenar a decenas de perros? Por la misma razón que a una mujer se le ha hecho fácil degollar por placer o a otros tipos se les ocurrió disparar contra el exgobernador de Colima a las diez de la mañana en pleno centro de la capital del Estado.

En Acapulco van tres jefes policiacos muertos a la llegada de un presidente municipal perredista, mientras que en Guadalajara mataron a 11 personas el fin de semana por “ajustes en las policías”.

Detrás de estas conductas permea el sentimiento de impunidad. Pocos podrían asesinar si supieran que de inmediato van a ser detenidos… pero quién investiga, qué policía cumple realmente con su trabajo, qué contingente militar o naval que sustituye a policías realmente ha hecho una diferencia…

Tal vez por eso, porque millones de mexicanos no vemos la mano del Gobierno, la decisión política del Gobierno, la acción del Gobierno expresada en las fuerzas del orden público es que cada día parecemos vivir más armoniosamente con el crimen y más a disgusto con la autoridad.

Detrás de esto, insisto, está la impunidad consentida.

Dice Pascal Beltrán del Río que hay una victoria cultural del crimen organizado, tal vez haya una derrota inmensa de los valores de una sociedad, si es que alguna vez los tuvo.

Lo cierto es que tenemos una violencia sin fin en las calles, sea por vocación individual, razones personales o expresiones criminales. A una autoridad que ha sido ineficiente y se ha ganado estar bajo sospecha, lo que ha cambiado patrones culturales. Como dice Pascal Beltrán del Río estamos sembrando odio…

Los demonios andan sueltos y se necesita una inmensa voluntad política para siquiera intentar controlarlos, voluntad del Gobierno y de la sociedad que hoy está ausente.

En lugar de esta voluntad, de esta gana de hacer respetar las leyes, de ordenar a la autoridad que sea eficiente y confiable, parecería que oficialmente se remueve el misma y parafraseando a Beltrán del Río, al hacerlo, con las manos llenas de mierda, vestimos de normalidad al mal…

En Tuiter: @isabelarvide

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