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Sin Gafete / Isabel Arvide

  • Isabel Arvide

  • ¿Y la inteligencia?
  • La tortura demuestra la incapacidad institucional para investigar y combatir criminales

Lo único verdaderamente inédito fue la capacidad de respuesta del Gobierno federal… la contratación de un experto en control de daños que implementó, de inmediato, la estrategia de “pedir perdón” a la sociedad y enfocar la comunicación en la “intencionalidad” de dar a conocer el video.

Con infinita habilidad montaron historias sobre las imágenes de tortura para que quedasen sepultadas.  Como en ninguna otra crisis de gobierno fueron eficientes.  La “majestuosidad” de miles de soldados escuchando a su jefe que ya no obedezcan esas órdenes malvadas e inmorales, fue en verdad una puesta en escena excepcional.

Habrá que felicitar a quienes diseñaron, con urgencia, esta estrategia.

Una vez dado vista a lo anterior, sintiéndonos halagados por tantas disculpas públicas, habrá que encontrar a la “Inteligencia Mexicana”.

Porque en los años sesentas, muy lejos de la democracia, antes del movimiento estudiantil que fue cuando los muertos comenzaron a pesar en el ánimo social, la investigación policíaca y de seguridad nacional tenía un único laboratorio y centro de recopilación: El Sotana de la Federal de Seguridad.

Ahí se cuidaba al país, se investigaban todos los intentos de rebeldía frente a un régimen garante de la felicidad, y se doctoraba a unos cuantos en las técnicas más avanzadas del análisis respectivo.  Las que iban del “tehuacanazo”, a veces con chile, a los toques en santas sean las partes, en camisetas empapadas sobre el rostro, en bolsas de plástico pegaditas a la cara.

Y muchas otras técnicas que en ese tiempo eran consideradas “lícitas”, convenientes, así como muy
modernas.

Frente al vídeo, ya se nos dijo en todos los tonos que la mujer era una criminal terrible, de la tortura asistimos al velorio de todos los avances de la Inteligencia Mexicana, incluida obviamente la que pagamos millones de mexicanos dentro de las fuerzas armadas.

¿Se acuerdan de esos maravillosos laboratorios forenses que Felipe Calderón inauguró y que permitían igualar a nuestras policías con el primer mundo?  Que CSI norteamericanos, ahí estaban los técnicos mejor preparados frente a la tecnología más avanzada para saber todo lo necesario sobre los criminales y, así con esta información, poder vencerlos.

¿Cuánto dinero hemos gastado en la profesionalización de la policía federal?  Tan capaces los hicimos que en un enfrentamiento en Tanhuato, Michoacán, “mataron”, o “sometieron” u asesinaron, como se prefiere a 42.  Eso en lo operativo.  Y la Inteligencia…

Qué no se dijo, a principios de sexenio que iba a cambiar la estrategia de la lucha contra el crimen organizado y se iba a privilegiar, justamente, la inteligencia…

Inteligencia que se traduce como investigación.

Y que no existe.  O, no es significativa entra las actividades militares y policiacas.

Todos sabemos, millones de mexicanos y otros tantos en el extranjero, que, a una mujer de 20 años, totalmente inmovilizada, vulnerable, la pretendían asfixiar para preguntarle dónde estaba María.

¿Era María importante?  ¿Es la mujer torturada una terrorista que va a detonar una bomba que puede matar a miles? ¿Cuál era la urgencia de saber de “María”?

Cuando el único método a utilizar es esa tortura, profesional, fría, eficiente, producto de un buen entrenamiento, rutinaria, además, queda demostrado que las instituciones de seguridad no tienen otros métodos para llegar a las verdades, para detener a criminales.

¿El fin justifica los medios?  Según yo jamás.

Pero ambas mujeres, y los hombres que las acompañaban, obedecían órdenes.  Y no han sido detenidos sus jefes ni los jefes de estos.  Lo que significa que no hay ninguna voluntad política al respecto.  ¿Por qué?  Porque el gobierno no puede o no quiere mandar un mensaje real, fuerte, legal contra la tortura cuando es su instrumento básico y esencial para combatir a
criminales.

Por eso, no puede entenderse de otra forma, la total omisión, inactividad de la PGR, por eso no han sido detenidos, ni siquiera presentados los policías federales que cuando conocimos el vídeo estaban muy tranquilos en sus comisiones.

¿Cómo puede entenderse que el titular de la Sedena, general Cienfuegos, haya tenido el vídeo en su escritorio en enero de este año y cuatro meses después no haya ninguna acción de la justicia civil?  Tal parece que el Estado Mexicano necesita a sus torturadores.

¿Cuándo jodimos tanto a nuestra modernidad para llegar a esto?

La diferencia con los años sesentas es que entonces no grababan las torturas…
En Tuiter: @isabelarvide   Blog: EstadoMayor.mx