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Sin política no hay futuro

  • Jorge Schiaffino

Día de elecciones y el inicio de la última etapa previa a la competencia por las candidaturas a la Presidencia de la República en 2018. De los resultados habrá liderazgos exitosos o bien derrotas significativas; lo cierto es que después de las campañas algunas de propuestas y otras de descalificaciones, los ganadores serán quienes por su capacidad logren convencer a la sociedad.

Ningún partido puede afirmar que sí gana las elecciones en este 2017 asegurará su triunfo para 2018, sin embargo es muy probable que quienes sean rechazados en las urnas difícilmente podrán reponerse con miras a la sucesión presidencial.

El escenario para los dirigentes es complicado: Si el PAN es derrotado, Ricardo Anaya deberá dejar el partido y replantear sus aspiraciones, si sucede lo contrario tendrá un plus para su candidatura. Si el PRI llegara a perder, Enrique Ochoa deberá analizar si pone su renuncia sobre la mesa y con dificultad podrá conducir los trabajos de la XXII Asamblea Nacional en agosto próximoy sí gana no únicamente conducirá la Asamblea sino será un factor importante en el proceso de selección y postulación del candidato a la Presidencia.

En el PRD en un escenario de derrota, tendrá como víctima de los caníbales de las tribus a la senadora Barrales y habrá una nueva desbandada de perredistas huérfanos y capaces de irse con el mejor postor. Lo más surrealista es que sí obtiene un buen resultado, relanzará sus alianzas que pretenden engañar a los ciudadanos y corromper su ideología y su proyecto.

En el caso de, cualquier triunfo le dará más recursos al señor López y continuará con su proyecto personal a costa de quien sea, la derrota acostumbrada alimentará su discurso de odio, de enfrentamiento, de dividir a los mexicanos y culpar a la mafia del poder de su destino trunco y su obsesión por ser presidente.

Lo interesante es dar paso a una transformación social, donde los procesos democráticos sigan siendo el instrumento para elegir autoridades y gobernantes, fortalecer el sistema de partidos e incrementar la cultura cívica y la participación ciudadana.

Tenemos que valorar nuestras instituciones y en su caso, generar los cambios que se requieran para hacerlas cercanas a los ciudadanos, el derecho a elegir a nuestros gobernantes es fundamental en la construcción del presente y del futuro.

El voto es un medio poderoso de cambio y los partidos, son entidades de interés público que deben observar leyes para consolidar las prácticas democráticas y un poder público detentado y ejercido por una legitimidad electoral fundada en el respeto a la voluntad popular mayoritaria.

El sufragio es un medio infalible para sustentar los cambios sociales y económicos que la sociedad identifica como prioritarios. Ir a votar es una tradición cívica, un deber ante nuestros conciudadanos.

No se trata de los partidos políticos. El fondo es mantener la paz social y la civilidad mediante un proceso donde debe ganar quien pueda, sepa y representa la voluntad popular, bajo un programa identificado y suscrito mediante el voto de cada uno de los ciudadanos.

Al tiempo.

ExLegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx