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Síndrome de Peter Pan, cuando se vive en el país de “Nunca Jamás”

  • De carne y Hueso: Sonya Valencia

Tal vez el prototipo más exacto para definir el síndrome de Peter Pan es la figura del reconocido cantante Michael Jackson.

Sí, porque el polémico Rey del Pop, como muchos lo conocen, nos remite al cuento de Peter Pan, personaje ficticio creado por el escritor escocés James Matthew Barrie, y que, como todos sabemos, es un niño que no quiere crecer y habita, rodeado de otros niños, en el país de “Nunca Jamás”.

El síndrome de Peter Pan, como en el caso de Michael Jackson, puede ser consecuencia de una figura paterna autoritaria que pone a su hijo en situaciones impropias de su edad, lo cual hace que el chico no viva una infancia normal.

Michael, debido a que su padre trató de solventar sus problemas económicos sometiéndolo a un trabajo arduo, abruptamente se encontró con el éxito y la fama, la cual le despojó de su condición de hombre de carne y hueso para convertirlo en un fenómeno que llenó de dólares los bolsillos de su progenitor. Michael le siguió el juego, pues para él hacer montañas de dinero era cosa de niños.

La doctora Pamela Espinosa Méndez, paidopsiquiatra de los Servicios de Atención Psiquiátrica de la Secretaría de Salud, habla de esta condición que afecta a quien lo padece en todos los aspectos de su vida porque, estas personas son irresponsables, rebeldes, intolerantes a la frustración, narcisistas (creen que todo gira a su alrededor), dependientes e
inseguras.

La especialista explica que las características que distinguen a quienes padecen el síndrome de Peter Pan se presentan en la adolescencia y mientras otros jóvenes buscan despegarse de sus padres y tener independencia, quienes viven bajo la condición de Peter Pan juegan con niños más pequeños que ellos, permanecen apegados a sus familiares, incluso, pueden llegar a los 30, 40 o 50 años de edad y continuar viviendo en casa de sus padres.

“Son vulnerables a padecerlo, abundó, menores que trabajan desde pequeños y quienes viven con papás sobreprotectores que no los dejan crecer, o jóvenes que tienen personalidad dependiente. Estas personas con frecuencia tienen síntomas de ansiedad y depresión porque no se pueden insertar en la sociedad”.

La médico psiquiatra de niños y adolescentes, Pamela Espinosa, detalla que, en lo que se refiere a una relación de pareja, las citas son infantiles, pueden asistir a lugares que les gustan a los niños como ir a comer hamburguesas, no tienen dinero para pagar las cuentas, no llegan a formalizar porque no les interesa adquirir un compromiso y, en general, buscan una figura materna o paterna para poder continuar con el estilo de vida al que están acostumbrados. Se les complica construir familias y si lo consiguen, logran mantenerla unida por poco tiempo. “La condición de Peter Pan, es una conducta que se puede corregir, sin embargo, los padres deben colaborar y aceptar que se enfrentan a un problema”, dice la experta.

Los enfermos, agrega la especialista, deben recibir atención de un psicólogo, a través de terapia cognitiva conductual, para mejorar las actitudes y empatar el comportamiento con la edad que tienen.“También se realizan seminarios de crianza para enseñar a los padres la forma en que deben enseñar a los hijos a ser responsables”.

Y a manera de colofón les diré que el síndrome de Peter Pan, ha sido aceptado en la psicología popular desde 1983, cuando se publicó el libro “El síndrome de Peter Pan, la persona que nunca crece”, escrito por el doctor Dan Kiley. Sin embargo, hasta el momento no existe la evidencia de que esta condición humana sea una enfermedad psicológica existente, de hecho no se encuentra en el “Manual diagnóstico estadístico de trastornos mentales”. Aunque nadie puede dudar que existen muchos hombres y mujeres atrapados en la niñez; jóvenes eternos que se desentienden de las exigencias del mundo real escondiéndose en un mundo de fantasía, en su país de Nunca Jamás.