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Siri Hustvedt busca su diagnóstico / Profesión Escritora / Andrea Balanzario

Ahora que los géneros literarios se mezclan y refrescan, la novelista de origen noruego, Siri Hustvedt, presenta un ensayo narrativo autoficcional para encontrar la causa y prognosis de un extraño temblor que sufre en los momentos más inoportunos. Después de la muerte Lloyd Hustvedt, la escritora es invitada para hablar en una ceremonia para celebrar la vida de su padre. Sin previo aviso empieza a temblar con violencia del cuello hasta los pies pero puede controlar el pánico y termina su conferencia, sin embargo, al mirarse las piernas están amoratadas por los espasmos. “La mujer temblorosa o la historia de mis nervios”, está editada por la Colección Argumentos de Anagrama, ya disponible en México.

-Una mujer temblorosa

Mientras hablaba en un homenaje que le hacían en la universidad a su padre, fallecido dos años antes, Siri Hustvedt comenzó a temblar. Pudo terminar su discurso aunque sus brazos y sus piernas se estremecían de un modo casi incontrolable. Era como si se hubiera vuelto dos personas, una oradora serena, y la mujer que tem­blaba. Los ataques se repitieron. Ésta es la lúcida crónica de la búsqueda de un diagnóstico y que hará que la es­critora se interne en los vericuetos de la psiquiatría, la neurología y el psicoanálisis. Participará también en un grupo de estudio en el que los especialistas buscan crear un nuevo campo, el neuropsicoanálisis, y dará clases en talleres literarios para internos de hospitales psiquiátri­cos. También deberá enfrentarse a cuestiones complejas como la relación entre el cerebro y la mente o los meca­nismos de la memoria. Un libro inclasificable, que se nu­tre de las memorias, las investigaciones, el trabajo social y los intereses intelectuales de una novelista excepcional.

-Narrativa médica

No sé si está bien calificar como ‘narrativa médica’ a este ensayo, pero tiene mucho de narración y mucha medicina: una combinación fascinante. Un libro como este, que se lee en dos o tres tardes, invita a pensar en la posibilidad de que la o el paciente tenga una participación (más) activa derivada de su afección. Siri Hustvedt investigó en la red, en bibliotecas y centros psiquiátricos con médicos y psicólogos la causa de una posible histeria o algún síndrome con el cual poder etiquetar los temblores y la angustia de presentirlos sin
poder evitarlos.

-Neurociencia amena

El resultado es un libro que invita a no dejar en manos ajenas lo más valioso: la salud. La clase médica (en todas sus especialidades) es vista como seres mitad humanos y mitad dioses porque hablan un profesiolecto (conjunto términos complicados para que los interesados, aparentemente, se angustien más). El caso es que Siri Hustvedt buscó su diagnóstico neurológico desde la Antigüedad Clásica con Galeno hasta el siglo XIX con Freud en un recorrido de lo más tranquilizador porque da esperanza a que los pacientes tomen una participación protagonista en el manejo de su condición médica y no solo permanecer como sujetos pasivos.
-¿Quiénes deberían leerlo?

Tú, yo, todos, especialmente los médicos a quienes percibo fascinados por la tecnología y el dinero pero voluntariamente evadidos de la idea de que más que pacientes hay personas, sufrientes, angustiadas, asustadas. Al principio de Una mujer temblorosa Siri Hustvedt cita a la celebérrima autora de medicina narrativa Rita Charon “El conocimiento de lo no narrativo intenta sacar a la luz lo universal trascendiendo lo particular; el conocimiento narrativo, al observar con detenimiento cómo se debaten los seres humanos bajo sus condiciones de vida, intenta sacar a la luz lo universal de la condición humana al revelar lo particular”. Leer la narración de una persona afectada por cualquier dolencia física o emocional provoca, cuando menos, empatía entre ella y su médico. Me parece urgente incluir en los currícula de las licenciaturas médicas la lectura de este tipo de narrativa… los médicos serían un poquito más humanos. Por cierto, Siri Hustvedt llega a su diagnóstico a partir de un proceso deductivo de que nos podemos beneficiar en
múltiples aspectos… tú y yo.