imagotipo

Siria, uno más del oriente medio / Una Tras otra / Jaime Alcántara

  • Jaime Alcántara

“(…) a los humanos, muévenlos cordelillos

groseros, que son los intereses, las pasioncillas(…):

tiran unos de sus pies, y los llevan

a tristes andanzas; tiran otros de sus manos,

que trabajan con pena, luchan con rabia,

hurtan con astucia, matan con violencia…”

Los Intereses Creados

JACINTO BENAVENTE
Los pecados del gobernante sirio no son menores, ni con mucho. Por el contrario. A la fecha, la guerra interna, entre el gobernante vitalicio y sus opositores, suman más de 250 mil muertos y millones de desplazados. De aquí el origen, en buena medida, de la crisis de migrantes, que buscan un espacio en Europa.

La mayoría de las atrocidades, se dice, se sabe, son del Gobierno en el poder. En la mayoría de los casos en forma directa y, cuando esto no es posible, las milicias armadas son los ejecutores indirectos. Esto, en otras circunstancias, hubiera sido suficiente para que aquel ya estuviera en el destierro o en una tumba, como algunos de sus vecinos, dictadores.

El asunto, sin resolver a la fecha, parece complicado, pero, creo, tiene una muy lógica explicación.

En primera, la nación no tiene tanto petróleo como Irak. Ese interés ha originado que las potencias no lo observen tanto. En segunda, el gobernante ha maniobrado de tal manera que ha hecho dudar a las grandes potencias que deciden, acerca de la conveniencia de su remoción. Es más, incluso ha logrado “legitimar” su permanencia y, hasta, algunos lo creen imprescindible, para la estabilidad en la región. ¿Cómo explicarse que los Estados Unidos y buena parte de la opinión europea estén de acuerdo, aunque sea parcialmente, con Rusia e Irán? ¿Cómo explicarse que ambos extremos bombardeen a las oposiciones, cuando hace unos años, Obama pedía la salida del príncipe heredero?

Bachar-al Assad, no solo heredó el poder (su familia ha gobernado desde 1971). También, mañas e intereses que ha sabido utilizar muy bien para sostenerse contra todo lo que implique estorbo a su mandato.

El Estado Islámico, sus principales antagonistas, no es producto de la abiogénesis, no. Nació, como pudieron haber aparecido otros contrincantes, resultado de la pobreza, de la marginación, de las grandes diferencias observadas, entre quienes gobiernan o están cerca del poder y una mayoría enorme que vivía (y viven, quienes quedan) a veces en rangos de subsistencia.

Él y su familia, sin duda alguna, son responsables directos de la aparición de oposiciones. De haber gobernado, ya no con justicia o con equidad sino, cuando menos, con cierta tolerancia no habrían hecho aparición tales enemigos.

Pero, él sabe cómo defenderse. Es una especie de juego perverso. Golpea y exhibe sus atrocidades, aunque parezca increíble, para que el mundo vea que los malos son únicamente los del otro lado. La lectura es clara: Si aquellos logran controlar al país, el asunto se tornará peor.

Audaz, a sabiendas de la indecisión (porque la salida no es sencilla), Assad ha invocado una especie de “guerra santa”, como cuando Hussein “le jaló los bigotes al tigre” y se le vino el mundo encima. Ahora, todo en Siria es Yihadismo. Es decir, a los infieles (de él) hay que hacerlos desaparecer, para que el Islam esté a salvo. Y, como consecuencia, él será el hacedor del bien: hasta la siguiente Primavera Árabe.

El asunto, como se ve, no pinta fácil para las potencias; menos para los europeos, quienes vivían en una calma social aceptable aún con la invasión de aquellos, provenientes de la exURSS.

En tanto, quién salvará a los sirios, cuyo único pecado fue haber nacido en esa región del mundo.
jaimealcantara2005@hotmail.com