imagotipo

Sirios en América. México / Rosamaría Villarello

  • Rosamaría Villarello

Inmerso el mundo actual en el éxodo de la población que ha causado la situación del Oriente Medio, esta vez protagonizado por los miles de personas provenientes de Siria que buscan refugio, surgen países e iniciativas fuera del espacio europeo, como las lugares de este lado del Atlántico.

Estados Unidos ha anunciado la decisión de su Gobierno de recibir hasta 100 mil sirios, además de los mil 500 que ya viven en el país desde que se agudizó el conflicto interno en Siria hace más de cuatro años.

El discurso de Obama en la Asamblea General de las Naciones Unidas demuestra la presión para detener la caótica realidad que vive el país árabe bajo Bashar al-Assad. Frente al Presidente Putin de Rusia, que apoya a su aliado oriental, le exigió dejar de proteger al dictador para que también puedan hacer frente al Estado Islámico, que ha causado terror y más muertes de civiles. Mientras no se ponen de acuerdo las grandes potencias, los sirios siguen huyendo a dónde se puede y si es que no mueren en el intento.

Uruguay y Brasil se han sumado a esta apertura de sus territorios lo que implicará que a través de la ONU y con fondos provenientes de la Unión Europea y de organizaciones no gubernamentales internacionales puedan varios miles de refugiados asentarse fuera de las zonas de peligro.

El caso de México se diferencia de los anteriores porque ha sido una organización mexicana, llamada Proyecto Habesha, que inició esta acción, desde hace más de dos años, para traer a jóvenes sirios y apoyarlos para que estudien en universidades mexicanas, lo cual comenzó a ser realidad con la llegada, hace unos días, del primero que ingresará a la Universidad Panamericana (campus Aguascalientes).

La importancia de la organización Habesha es que tiene un objetivo muy definido y a quienes va dirigido: estudiantes. Esta es una excelente idea en la medida de que si los que lleguen a México -se esperan alrededor de 20 vía esta iniciativa- con el tiempo puedan regresar a su país, Siria, mejor preparados para servir e inclusive dirigir su país, como ha ocurrido en muchas ocasiones en el pasado, con otros inmigrantes.

Otro ejemplo en un mismo sentido que vale la pena resaltar, es el encabezado en 2014 por la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Universidad Nacional Autónoma de México al recibir a 200 jóvenes haitianos para aprender inicialmente el español y la cultura mexicana en uno de sus campus, para después integrarlos a una de las 40 instituciones mexicanas que se han sumado a este programa. En el caso de Haití, las acciones emprendidas por el Gobierno mexicano y las universidades responden a que el país caribeño no cuenta con la infraestructura y recursos suficientes para apoyar a sus estudiantes, sobre todo, desde el huracán que arrasó hace algunos años a la Isla y la sumió en una mayor pobreza.

Excelentes ejemplos de los que ya se han hecho eco el Senado de la República y la Cancillería para dar acogida a más inmigrantes por motivos de su supervivencia. Bienvenidos.