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Soberanía energética al “mejor” postor / Betty Zanolli Fabila

  • Betty Zanolli

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, declaró en el IHS CERAWeek celebrado en Houston, Texas, que “a partir del primero de abril de 2016, cualquier empresa podrá importar gasolinas y diésel”, observando que esto “deberá reflejarse en mejores precios en nuestro país”. Además, ante lo que calificó como “el foro energético más importante del mundo”, anunció que a principios de diciembre tendrá lugar la cuarta licitación de la Ronda Uno -correspondiente a yacimientos de aguas profundas del Golfo de México- y que en breve se contará con la primera línea de transmisión eléctrica privada de corriente directa de alto voltaje que abastecerá al centro del país con “energía limpia eólica e hidráulica” generada en el Istmo de Tehuantepec. “Con los tres anuncios de este día, México deja claro -destacó- que la Reforma Energética avanza con paso firme y decidido”.

Sin embargo, severas dudas surgen luego de que una y otra vez se confirma que la Reforma Energética de 2013 nació abortada. Y no podría haber sido de otra forma ante las condiciones internas del país y por haber ésta coincidido con una de las peores crisis económicasque se han padecido a nivel internacional. De ahí lo injustificable de la desbocada urgencia con la que sus impulsores la catapultaron, exponiendo con ello a nuestra Nación a riesgos incalculables. Ahora su implementación culmina el proceso de desmantelamiento estatal que desde hace 30 años inició el Gobierno federal solo que en el corazón mismo de la economía nacional: Petróleos Mexicanos (Pemex). Órgano que si bien nació bajo una mística de vanguardia social, al paso de las décadas se convirtió en uno de los principales bastiones de la corrupción y fuente del indiscriminado y escandaloso saqueo que de él hicieron tanto sus administradores como las cúpulas sindicales en perjuicio criminal del erario público. Trágico sino a pesar del cual nunca ha dejado de ser esta controvertida y mancillada instituciónfuente de inagotables recursos que han mantenido a flote nuestra economía.

Sí, desolador panorama solo deja preguntas sin respuesta. Por ejemplo, ¿por qué el Gobierno federal decidió adelantar el proceso de apertura que estaba proyectado para enero de 2017? ¿Si Pemex abastece la demanda nacional, aunque se declare que México “está determinado a contar con la capacidad tecnológica, financiera y de manejo de riesgos que ya haya manejado la industria petrolera para este tipo de proyectos de gran escala”, cómo y dónde podrán las empresas almacenar los suministros que importen de hidrocarburos si carecen de instalaciones y supervisión pertinentes? ¿Por qué la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos aún no se han pronunciado, contraviniendo lo dispuesto por la ley, máxime ahora que se adelanta la apertura? Se dijo una y otra vez que la Reforma Energética redoblaría el impulso a Pemex, haciéndolo productivo y eficiente, y ahora además de suprimirle 500 mil millones de pesos con el nuevo anuncio solo se termina de desmantelarlo, hiriéndolo de muerte; se dijo que los campesinos se allegarían de recursos y hoy el agro mexicano atraviesa por la peor crisis, aún que la que preludió nuestra Revolución a principios del siglo XX; se dijo que la inversión privada inyectaría capital para la exploración y extracción de petróleo y gas natural y hasta hoy han sido un rotundo fracaso las licitaciones; se dijo que se acabaría con los pasivos laborales de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad (que el propio sistema permitió y toleró), y hace unas semanas se anunció el recorte de más de 10 mil plazas en Pemex en tanto que el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana emitió una alerta roja para sus agremiados de no presentarse a reuniones laborales que pretendan modificar “métodos de trabajo y/o estructuras organizacionales de la CFE derivadas de la Reforma Energética”; se dijo que el precio de la gasolina disminuiría pero las empresas que lleguen terminarán vendiéndola al mismo precio que Pemex ante la carga tributaria impuesta, mientras Pemex la vende a mitad de precio en Estados Unidos y en México su costo sigue elevándose a la par que el precio del petróleo sigue deprimiéndose, a pesar de las acciones desesperadas del Gobierno para hacer frente a esta hecatombe financiera; se dijo que sería un hecho la industrialización petrolera pero nunca como ahora estamos a merced de los intereses extranjeros; se han dicho muchas cosas, hasta la saciedad,en un discurso que contrasta estrepitosamente con la fallida realidad.

El hecho es que hasta hoy la reforma ha fracasado, pero su impronta ya transformó el destino de la nación que heredó esta administración, y sostener que una “reforma de la reforma” podría conjurar sus efectos, como ha dicho algún legislador, es un nuevo argumento demagógico y falaz. Y algo aún peor y más extraño: ¿por qué adelantar un proceso como el anunciado ante los empresarios texanos? ¿Por qué otra vez la urgencia? La Ley de Hidrocarburos en su transitorio 14 posibilita adelantar la apertura “si las condiciones del mercado lo permiten”. ¿Realmente la autoridad cree que éstas se encontraban dadas? Así también se dijo cuando se licitó la hoy espectral refinería de Tula. Seamos transparentes ¿a qué intereses, nacionales y extranjeros,se está beneficiando?

A México de nada le ha servido ser, entre otras grandes cosas, uno de los territorios más ricos a nivel mundial en recursos energéticos. Su lastre kármico han sido los rapaces grupos de poder que le han dominado y la incapacidad cómplice de una sociedad que no ha podido hacerles frente. Por eso no sorprende que nuestra dependencia, pérdida de soberanía y entrega patrimonial al interés privado sean absolutos, si finalmente nuestro Estado ha quedado reducido a una patética imagen alegórica.
bettyzanolli@gmail.com                             @BettyZanolli