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Sobrecogedora crisis humanitaria

  • Betty Zanolli

  • Betty Zanolli Fabila

De acuerdo con datos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), 2015 fue un año trágicamente crítico al haberse superado alarmantemente cifras nunca antes alcanzadas. Los desplazados en el mundo llegaron a 65.3 millones de personas (mdp), distribuidos entre los más de 40.8 mdp de desplazados internos y 21.3 mdp de refugiados (el 51 por ciento de ellos niños -10 por ciento más de los registrados en 2009-, que se vieron en la necesidad de fugarse con sus padres o aun solos), de los cuales 16.1 mdp están bajo mandato de ACNUR y 5.2 mdp como refugiados palestinos registrados por la UNRWA (Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo), además de 3.2 mdp que solicitaron asilo. Cifra a la que debemos sumar los 10 mdp que actualmente tienen la calidad de apátridas.

Todos ellos víctimas civiles forzadas a huir de sus países para escapar de la persecución, violencia y, por supuesto, conflictos bélicos, encabezando la lista de países la República Árabe Siria (RAS) con 4.9 mdp, Afganistán con 2.7 mdp y Somalia con 1.1 mdp, a los que se suman Sudán del Sur (país del que más refugiados salieron en 2016), Yemen, Burundi, Ucrania, la República Centroafricana y buena parte de los países centroamericanos. Problemática que se agudiza desde el momento en que un 86 por ciento de los refugiados están acogidos por países en vías de desarrollo, siendo Turquía, Paquistán y Líbano los de mayor recepción –este último el que más refugiados ha admitido en el mundo en comparación con su población- junto a Irán, Etiopía y Jordania y solo hasta antes del inicio de la tiranía trumpiana -que se inauguró vetando justamente a nacionales de varios de estos países- los Estados Unidosque en 2016 acogió refugiados provenientes de Oriente Próximo y Sudeste Asiático (42 por ciento), África (37 por ciento), Asia (15 por ciento), Europa (4.5 por ciento) y América Latina y el Caribe (1.5 por ciento), a los que reasentó en estados como California, Texas, Michigan, Washington, Nueva York, Arizona, Illinois, Virginia, Nebraska y Tennessee.

A su vez, por cuanto a los desplazados internos, Colombia ocupa el primer lugar en  la lista con 6.9 mdp, seguida por Siria con 6.6 mdp e Irak con 4.4 mdp. Sin embargo, el panorama anterior es solo una de sus múltiples y sobrecogedoras caras. Otra son los 836 mdp en pobreza extrema y los 783 mdp sin agua potable. Y otra, entre muchas más, la peor crisis humanitaria por la que atraviesa la humanidad según fue denunciado el pasado viernes por la ONU. Crisis provocada por la conjunción de factores naturales y antropogénicos que dividen y desangran a la población. El caso más urgente y grave, los más de 20 mdp a punto de morir por inanición en Yemen, Sudán del Sur, Somalia y Kenia, a los que se suman los ocho mdp en Sudán del Sur, los más de 6 mdp en Somalia y los más de 19 mdp en la devastada Yemen que requieren protección humanitaria. Nación en la que muere un niño cada 10 minutos por una enfermedad que pudo ser curada.

Crisis generalizada que se sigue extendiendo y masacrando países como Etiopía y Nigeria y por la que Stephen O’Brien, secretario General Adjunto de la ONU, ha advertido que sin “esfuerzos mundiales colectivos y coordinados” la gente morirá: cuatro mil 400 millones de dólares podrían enfrentar y paliar el desastre y así salvar la vida de centenares de millones de seres humanos, pero éstos no llegan y uno se estremece de horror, impotencia y dolor, cuando al escuchar la cifra uno piensa que representa la quinta parte de lo que costará el ignominioso e irracional muro trumpiano de nueve metros de alto que sitiará a nuestro país, México, nación que a su vez enfrenta también la peor crisis humanitaria de su historia.
bettyzanolli@gmail.com

@BettyZanolli