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Somos instantes | Snob | Oscar Valdemar

  • Snob: Oscar Valdemar

El tiempo, elemento de nuestra vida cotidiana que muchas veces pasa por desapercibido, se convierte en justo eso, en algo cotidiano y en nuestro adormecimiento pensamos que se trata de un recurso inagotable. El tiempo no es otra cosa más que el cumplimiento de ciclos, pequeños y millones de engranes que forman una gran maquinaria cuyo límite es su mismo creador, es decir, la mente. El concepto del tiempo fue creado por los humanos como brújula en su existencia, para crear un gran mapa que permita deslizarse, si no en carne viva perpetua, si a través de relatos, libros, películas, historias y toda aquella expresión de captura del tiempo; sin embargo, lo que ha logrado capturar no es otra cosa que la inercia de vivos instantes que funcionan como puntos de anclaje y direccionan a la mente hacia recuerdos con momentos, lugares y personas en específico cuando se trata de la vivencia personal.

EL TIEMPO fue creado por los humanos como una brújula de su existencia para crear un mapa de vida.

EL TIEMPO fue creado por los humanos como una brújula de su existencia para crear un mapa de vida.

Cuando no, puede también viajar a esos puntos, aunque esta mente no haya estado físicamente en ese sitio, en ese momento ni con esas personas, a ello le llamamos imaginación. Las narraciones plasmadas en las páginas de muchos libros provienen de esos viajes de una mente a través del tiempo, pero todo se convierte en incomprobable, exactamente así. Porque es solo el presente, aquí y ahora lo que verdaderamente existe, lo demás es solo percepción de una mente, que como ser individual, procesará dicha información con base en preceptos, enseñanzas y experiencias. El tiempo, como le decía, es ese gran engranaje de pequeños fractales llamados instantes, son mágicos, en ellos se concentra la vida en su más pura expresión; paradójicamente, mueren y renacen en un circuito infinito. Pero los seres humanos necesitamos del tiempo, necesitábamos de una regla que nos hiciera coincidir, que diera directriz a nuestra existencia día tras día. En el pasado, el tiempo sucedía sin mayor observación o cuestionamiento. Cuando al acostarse por la noche nuestros antepasados sentían mucho calor y veían florecer los campos significaba que ese lado del planeta y el planeta en sí se encontraba en el momento o parte del proceso de traslación más cercano al sol, pero ellos no lo sabían, solo fluían naturalmente con estos ciclos. A través de la observación comenzamos a notar que el Sol aparecía y desaparecía en un proceso llamado “horas”, que en 24 de ellas el sol volvería a posarse en el mismo lugar sucesivamente, con sus breves variantes (de ahí los años bisiestos). Así comenzamos a comprender y diferenciar al día de la noche.

EL TIEMPO es un gran maestro de vida.

EL TIEMPO es un gran maestro de vida.

Otra observación fue respecto a la Luna, que cada 28 días se mostraba completa y en todo su apogeo frente al cielo nocturno particularmente, los habitantes de la tierra también sucumbían a tal proceso: las mujeres comenzaban con un periodo especial en sus cuerpos, así como muchas otras especies de manera natural vivían otras transformaciones, nuestro mismo cuerpo, se dice que cada veintiocho días cumple un ciclo de renovación celular completo. Otro proceso del cual la humanidad se percató al ir sumando estos “pequeños procesos” llamados horas y ciclos lunares, fueron los meses, con variantes adecuados también a la posición del sol durante los días pues notaron que había un momento en el que los rayos del sol caían de manera totalmente vertical a la tierra, a ello lo llamaron “verano”. También notaron que en sucedía constantemente un periodo donde el paisaje se enfriaba y moría, le llamaron “invierno”. Otro de los fenómenos que también notaron es el cambio de sus seres amados y de sí mismos. Del vientre a la tumba, cada ser vivo y humano cumplía ciclos, muchos ligados al entorno más allá de las fronteras incluso de la atmosfera. El bebé desaparecía y se transformaba en niño, el cual daba pie a la aparición de un adolescente antes de convertirse en un adulto. Los sistemas corporales se encendían y apagaban de acuerdo a esa sucesión de instantes que denominamos “tiempo”. Y como los árboles en el otoño pierden sus hojas, así el ser humano perdía la frescura del rostro, el color en el cabello, la fortaleza en sus músculos… y le llamaron “vejez”. En la actualidad, el tiempo sigue el mismo proceso de instantes; sin embargo, lo que ha cambiado es nuestra percepción del mismo. Como un acto de magia, muchos han logrado hacer “zoom out” a lo que antes era el centro de nuestra existencia y han logrado ver ese inmenso engranaje de procesos que crean al tiempo, que nos hacen coincidir por un instante en una breve existencia, casi imperceptible en el telar del universo pero imprescindible pues es el mismo universo reflejándose a sí mismo, manifestándose. Con esta nueva percepción del tiempo se abren nuevos universos, aunque utilizar la palabra “nuevo” resulta también paradójico puesto que lo único nuevo ha sido nuestra percepción, lo demás ha existido en armonía perfecta durante ciclos gigantescos de vida y renovación en el cosmos.

 TODO ES temporal, solo queda disfrutar cada minuto que la vida nos regala.

TODO ES temporal, solo queda disfrutar cada minuto que la vida nos regala.

De una manera personal, veo el tiempo de una manera distinta y converjo con muchas otras personas en ello, vemos a la vida sobre del tiempo, es decir, que en este momento mientras usted y lo leemos estas líneas ocurre un fenómeno milagroso llamado “vida” que es breve, es un viaje muy breve que debemos disfrutar. ¿Disfrutar? Seguramente muchos de los que hemos pasado por momentos difíciles diremos “imposible disfrutar con tanto caos”; sin embargo, hay que recordar justo esta premisa: todo es temporal. Y nosotros somos más que este ciclo de vida, que este tiempo transcurriendo. Perduramos a través del mismo, solo que no lo recordábamos, ahora sí. Ahora hay gente que lo está experimentando. Que no sea el tiempo el que devore nuestra existencia, que sea nuestra existencia la que gentilmente se deslice a través de esos instantes perfectos que se siguen unos a otros en una cadena interminable de nuestra naturaleza infinita, porque finalmente el tiempo no es otra cosa más que una percepción en nuestros breves instantes como humanidad.

¡Feliz comienzo de año!

/arm