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Son Politikon

  • Son Politikon / Arisco-Teles

Arisco Teles

El crecimiento poblacional desproporcionado en los países más pobres o en subdesarrollo, son causa del desequilibrio social actual. El viejo lema de la humanidad para poblar al planeta de “creced y multiplicaos”, ya rebasó los limites mundiales de seguridad. China metió el freno a tiempo. La ONU y cada nación deben empeñarse en establecer un sistema de control poblacional. Los recursos alimentarios son insuficientes y los gastos en la prestación de servicios no alcanzan para ser eficientes. Al crecimiento desmedido en el reino animal les llamamos plagas y las combatimos, en el caso de los seres humanos, debemos educarlos y poner límites razonables para evitar el desequilibrio y la autodestrucción del género humano. Todos tenemos una responsabilidad compartida, la humanidad no puede seguir creciendo irracionalmente. De ello depende la estabilidad del mundo, la paz, el desarrollo y bienestar general. Los flujos migratorios que sacuden y desestabilizan globalmente tienen esos orígenes, con: “…compañeros en el bien y el mal…”.

Las naciones más desarrolladas deben invertir y apoyar las zonas marginadas del planeta. Es más barato resolver el problema en su lugar de origen. Cada hombre debe encontrar preferentemente en su lugar de origen las oportunidades para sobrevivir y desarrollarse con bienestar. Es una gran tarea, hay que empezar ahora. En México el programa de Peña Nieto de atención a las “Zonas Económicas Especiales” (ZEE), es una excelente acción gubernamental para el rescate de millones de mexicanos que viven en la pobreza. Las grandes concentraciones humanas son los efectos de un centralismo absurdo en todos los niveles de Gobierno, al igual que la concentración de inversiones y diversas actividades. Son tumores que deforman y dañan cualquier organismo mundial. Tenemos que apoyar al campo y las zonas rurales, los beneficios son muchos y los costos menores. Los cinturones de miseria en las grandes y medianas ciudades son un desequilibrio social fatal.

Hay que poner orden, planificar e invertir en las zonas rurales para crear fuentes de producción y riqueza. El nuevo presupuesto, debe invertirse en la base de la pirámide para un desarrollo equilibrado, más equitativo y sustentable. La calidad de vida será superior. Las nuevas fuentes de empleo deben de estar en las ciudades pequeñas, rancherías, ejidos o comunidades. Tenemos más de 11 mil km de costas, ahí desembocan la mayoría de los ríos (alimentos del mar para millones de mexicanos). El golfo de California es más bello que el Mediterráneo; Baja California, Baja California Sur y Sonora están desaprovechados ¿dónde está Fonatur? Hagamos cinco desarrollos como Cancún (así lo hizo Echeverría). Hagamos una nueva Capital de la República en el noreste del país. Estamos a tiempo de evitar el colapso nacional; el centro del país y su megalópolis son un infierno social, con una calidad de vida mediocre, insegura y con altos costos millonarios que ya no resiste más con: “en el mar la vida es más sabrosa”.

Por cierto, toda la maquinaria para agroindustria no debería pagar impuestos de importación. señor Presidente vamos por la patria olvidada, atacar juntos las causas de los problemas, es la solución; los cimientos son los municipios libres, menos dinero a la federación, más “dinero” a los ayuntamientos sin sometimiento al gobernador. Los Presidentes Municipales durarán seis años en su encargo para que haya continuidad en las obras. Obligarlos a un plan de desarrollo urbano y planificador. Cada tres meses deberán rendir un Informe al Congreso local por escrito del ejercicio presupuestal aprobado. Nos ahorraremos mucho dinero con un solo periodo de elecciones. La Reforma Municipal es una necesidad histórica inaplazable, con: “… allá en el rancho grande allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía…”.