imagotipo

Son Politikon

  • Son Politikon. Alberto Juárez

Arisco Teles

Ha quedado muy claro el hecho de que para que haya paz, estabilidad, desarrollo y prosperidad, se necesita un Gobierno que cuente con el apoyo de la sociedad, de ello depende la gobernabilidad. Desde el siglo XVIII en las Constituciones de algunas naciones, prevalece el principio  de que el Estado tiene como fin servir a la sociedad y a los individuos, estableciendo valores, derechos y obligaciones. Así surgen las democracias, fortaleciendo al Estado de Derecho para cumplir sus fines y estableciendo las garantías individuales. Para estos efectos y mantener el equilibrio social, las normas deben ser respetadas por todos. Las leyes no las imponen los gobernantes, surgen de un proceso constitucional donde participa el Gobierno y el pueblo a través de sus representantes populares (legisladores). La ley nace del consenso mayoritario para gobernar con excelencia, a la cual estamos obligados cumplir bajo el principio de igualdad.

El Gobierno elegido por el pueblo, tiene la obligación de poner orden, mantener la paz y garantizar la seguridad de todos los individuos por encima de los intereses personales o de grupos disidentes cuando violentan el Estado de Derecho. La ley contempla los procedimientos legales de impugnación y otorga facultades a diversas autoridades judiciales para resolver los conflictos, hasta el caso de declarar una norma o acto de autoridad anticonstitucional, es el punto de equilibrio de una nación, para eso existe la División de Poderes. En México toda persona tiene un derecho constitucional de inconformarse y hacer valer sus derechos frente a la autoridad competente, es una regla que funciona con excelencia para el bien de la Nación. Sin embargo hay personas o grupos minoritarios que utilizan el camino equivocado, generalmente para mantener privilegios, usos o costumbres que van contra el bienestar general. Debemos recordar que las garantías individuales y ahora los derechos humanos están protegidos constitucionalmente y que la ley contempla los procedimientos judiciales para hacerlos valer. No confundamos LA DEMOCRACIA CON LA ANARQUÍA. Lamentablemente siempre existen intereses que aprovechan grupos disidentes o hasta anarquistas para desequilibrar la paz pública. Existe el derecho de manifestarse pacíficamente  por una inconformidad o para solicitar y plantear una solución a un problema social, pero para impugnar una ley solo existe el juicio de amparo, con: “… y, sin embargo, sigues, unida a mi existencia, y si vivo cien años, cien años pienso en ti…”

Últimamente hemos visto con preocupación y desagrado cómo algunos grupos tratan de desestabilizar la paz pública y cometen delitos lastimando a la sociedad, para presionar al Gobierno y lograr sus objetivos. Esto debe terminar, la sociedad está harta de estas acciones. Para cambiar una ley está el Congreso de la Unión, para declarar su inconstitucionalidad está la Suprema Corte de Justicia de la Nación. QUEREMOS ORDEN, PAZ Y SEGURIDAD.

El PRD cambia de dirigencia y retoma el camino de sus orígenes que lo hicieron crecer por su congruencia y autonomía como un partido respetable. La figura de Cuauhtémoc Cárdenas se acrecienta históricamente por su fidelidad a sus principios. En el PRI que conquistó la Presidencia, se tomarán decisiones que marcarán definitivamente a corto plazo su destino; la designación de su nuevo presidente será la clave para su fortalecimiento o aniquilación, necesitan de un líder, un hombre probado, con recia militancia y trayectoria partidista para enfrentar el 2018. Una noticia de última hora sacude el escenario con una fuerte descarga eléctrica, que cae en su frondoso árbol (“al que buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”), iluminando a miles de priístas. Nos recuerda a López Portillo que como un rayo salió a la luz. Así es la democracia, todos juegan. En el PAN su problema es mayor, cada día tiene más precandidatos.