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Son Politikon

  • Son Politikon / Arisco-Teles

  • Arisco-Teles

Después de la tempestad viene la calma, hay que prepararse todos para resolver los problemas que surjan con las nuevas políticas del Gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, que podrían afectar los intereses de México y sus connacionales. Por supuesto el gobierno mexicano ya trabaja en ello; el sector privado hace lo propio para salir adelante y aprovechar nuevas oportunidades. Su papel y capacidad de respuesta son vitales para fortalecer nuestra economía, obviamente recibirá el apoyo oficial y juntos con el sector social atenderán las demandas para su mejor desarrollo, serán medidas a la altura de las nuevas circunstancias. Independientemente de los programas actuales del gobierno; ahora vamos por más, tenemos una meta común, engrandecer a México. Individualmente debemos apoyarnos, caminar unidos, cerrar filas y sumar esfuerzos. Rescatar valores, principios, recuperar buenas costumbres, tradiciones, cultura e identidad nacional, serán nuestra fortaleza, con: “Negrita de mis pesares, ojos de papel volando…”.

En éste contexto, no sólo debemos conservar nuestra planta productiva, sino enriquecerla con más calidad y mejores precios. Tenemos capacidad para hacerlo y confianza en nosotros. El malinchismo corroe a la nación. Lo que más favorece la cohesión interna son los factores externos negativos. Nuestra soberanía tiene como cimiento lograr la autosuficiencia alimentaria; desde ahora no debe haber tierras ociosas, debemos consumir productos nacionales, con una dieta sana para preservar la salud; la Secretaría de Agricultura y la de Salud, deben multiplicar esfuerzos. Por ello, todo el apoyo al campo y la Sedesol debe atender a los marginados de todo el país. Utilicemos y aprovechemos mejor nuestros recursos para no depender de nadie. No hay patria más bella en el mundo, que la nuestra.

La humanidad inicia una nueva época, vayamos adelante moviendo conciencias, enseñemos a nuestros hijos a construir una gran nación, haciendo latir: “Por mi raza hablará mi espíritu”.

En pocos años nuestros antepasados lo hicieron con muchos sacrificios. Con creatividad aportemos algo nuevo al desarrollo nacional, recordemos que el trabajo bien hecho ennoblece al hombre, que la Guadalupana se sienta orgullosa de sus hijos. Actuemos como los Totonacas con sus “caritas sonrientes”, debemos sonreír a nuestros semejantes; la hermandad y el amor entre los hombres es la fuente de la felicidad. Nadie debe sentirse sólo, en las buenas y en las malas vamos juntos. El amor es la fuerza que mueve al hombre y al mundo, cambiemos de actitud y seamos respetuosos y solidarios, empezando con la propia familia y con la “familia mexicana”.

Para bien, los malos acontecimientos fortalecen nuestro espíritu y vemos como en pocos días en las redes sociales se han intercambiado mensajes positivos que fortalecen el alma nacional. Empieza el despertar de la gran patria mexicana, somos una nación amante de la paz que lucha por los altos valores de la humanidad.

Excepcionalmente en los últimos 100 años pocas naciones han logrado vivir en paz, nuestros hijos en lugar de ir a la guerra, han concurrido a la escuela. Hoy nos esforzamos por recomponer nuestro tejido social, seriamente lastimado por causas propias y externas, es el reto de un gran crecimiento poblacional, habremos de encontrar soluciones con el apoyo general. Ello requiere fortalecer al gobierno, con un cambio de actitud de quienes no aportan nada y sólo actúan en función de intereses personales, la diversidad enriquece con actitud constructiva pensando en México. Es urgente una recomposición social, hay que tener confianza, a nadie favorece la desunión, la autodestrucción o la anarquía. Peña Nieto asume de frente los costos de la transformación, requiere de grandes hombres probados, tenemos años para lograr nuestras metas. El que no ayude, que no estorbe, con: “Soy de la raza de bronce, soy poeta y campesino, por mis venas corre sangre, sangre noble…”