imagotipo

Son Politikon

  • Son Politikon / Arisco-Teles

  • Arisco Teles

Vaya ritmo de inicio de año en nuestro país, al son de: “¡México, México!, águila azteca que en América está, ¡México, México!, cuéntame tu historia que la quiero escuchar…”, pues cada cual busca entonar su mejor nota electorera, pues no hay que olvidar que estamos en la antesala de 2018, en donde estará en las urnas la elección presidencial, legisladores de ambas cámaras del Congreso de la Unión y otras más locales. De tal forma el auditorio nacional tiene ante sus tímpanos coplas altisonantes y notas frenéticas con sabor a: “…, Que las rondas, no son buenas, que hacen daño, que dan penas, que se acaba por llorar”. En ese ritmo, todos con falsete menguado, se mueren para cantar al oído que todo está mal, que es una catástrofe: pesimismo y sosiego. Sumados a esos cantos de las sirenas los legionarios en redes sociales se morían de risa por los estragos del inicio de la supuesta “primavera mexicana” en pleno invierno. Sin embargo nuestro país es más grande que esos cánticos que todo lo quieren para sus intereses personales y de grupo ya identificados por las autoridades. Que le apuestan a que le vaya mal principalmente al presidente Peña Nieto para ganar, sin importar la unidad nacional y el desarrollo sustentable, por lo que no resta más que cantarles esa del Maestro Lara: “Pobrecita de mi alma, que triste está cuando de mí te alejas, llorando va, todo se me hace triste, lejos de ti…”.

Por lo anterior es perentorio dejar de lado la osadía de ver todo mal. De que cada quien contribuya desde trinchera para un país mejor, de esperar los tiempos electorales para las jornadas de campaña. Si bien el entorno internacional es preocupante y con nuestro vecino del norte que va a tomar posesión como presidente en seis días, es loable elevar una oda con sabor al poeta López Méndez: “México, creo en ti, Como en el vértice de un juramento. Tú hueles a tragedia, tierra mía, Y sin embargo, ríes demasiado, A caso porque sabes que la risa es la envoltura de un dolor callado”.

Al entorno global hay que sumar, que tenemos una economía despetrolizada, pues ya no dependemos en mucho del precio del petróleo que cada vez que bajaba nos hacía temblar. De estar endeudándonos hasta para subsidiar la gasolina en vez de otros programas y proyectos sociales. Hoy dependemos más de la capacidad de los sectores comprometidos, pues el gobierno Federal no genera empleo, quienes generan las fuentes de trabajo son los sectores privados y los inversionistas extranjeros. Ya ese paternalismo ramplón del que muchos quieren seguir gozando ya se acabó. Hoy el proceso de globalización requiere de economías con Reformas Estructurales que apuntalen el desarrollo. Claro que estás no son eslabones “mágicos”, que de la noche a la mañana hagan milagros, pues por su naturaleza cada una de ellas estará dando resultados en su momento, al son de: “Sabia virtud de conocer el tiempo, a tiempo amar, y desatarse a tiempo, como dice el refrán “dale tiempo al tiempo”, que de amor y dolor, alivia el tiempo”.

Por otro lado, el equipo de la cancillería se refuerza para la era Trump, los perfiles para el norte son de buena batuta para lo comercial y de finanzas. Ya veremos si hay tratados o acuerdos comerciales. Serán los negociadores que tendrán que ver en las mesas de negociación lo mejor para el país y serán en los órganos jurisdiccionales internacionales en dónde se hagan valer los derechos y obligaciones, con: “Chulas fronteras”.

spolitikon@yahoo.com