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Son Politikon

  • Son Politikon / Arisco-Teles

  • Arisco Teles

Los hombres vivimos pensando en tres tiempos, el pasado, el presente y el futuro. Del pasado, tenemos mala memoria no conocemos la historia, sin embargo, celebramos los grandes acontecimientos sin apreciarlos, lo hacemos como una rutina impuesta, pensando cómo aprovechar el día inhábil para descansar y sí coincide con un fin de semana “bravo” (es puente); a nuestros antepasados los recordamos sólo el “Día de Muertos”; la “Semana Santa” no es de recogimiento espiritual ni para los creyentes, es un espacio ideal para vacacionar y con la Navidad sucede los mismo. Es justo que el hombre descanse y disfrute, lo malo son los excesos, el desapego por lo espiritual y apego a lo material. El hombre vive en un mundo convulso; en crisis económica; pérdida de valores y directo a la autodestrucción. El presente, a pesar de nuestros logros, es sombrío, nada nos satisface, somos esclavos de nuestros deseos. Hemos olvidado la luz del sol por el brillo del oro. El pasado, quedó atrás y el futuro es incierto, la vida es hoy y no la aprovechamos, queremos todo y no aportamos mucho.

México es excepcional, cuando prevalece la desunión (perdimos la mitad del territorio), unidos por cien años construimos una gran nación. La pobreza ha crecido por el desproporcionado crecimiento poblacional. Por amor o placer nos hemos multiplicado irresponsablemente. Aun así el Estado ha cumplido de acuerdo a sus posibilidades (XV más desarrollada del mundo). La mitad del territorio se entregó a los campesinos; se ha promovido la vivienda para otros millones de mexicanos: Infonavit-Fovissste-Fonhapo-Sedesol, hasta la frontera llega electricidad y agua potable; carreteras; aeropuertos; puertos; ferrocarriles; escuelas; tecnológicos; universidades; apoyos al campo; presas y sistemas de riego; parques industriales; urbanización; reforestación; servicios de salud; vacunas; alimentos básicos; apoyos en caso de desastre; etcétera. Desde la mitad del siglo pasado se vivía en paz, aun con muchas carencias, pocos tenían teléfono, hoy todos traen un celular; en las clases medias era un lujo tener un automóvil; tener refrigerador o televisor era excepcional; la ropa o zapatos usados se reparaba (no eran de marcas exclusivas); ir a un restaurante era un acontecimiento, en fin, era otra época y así éramos felices. Hoy ha cambiado, los esfuerzos y sacrificios de nuestros padres fueron enormes y no los apreciamos, mejoró la calidad y tiempo de vida, hubo oportunidades de acuerdo a nuestro desarrollo, con: “…, abre el balcón y el corazón…”.

Hoy nadie está satisfecho. Es natural tener aspiraciones, hay que luchar por alcanzarlas con esfuerzo, constancia, paciencia y trabajo, lo que no podemos, es desesperarnos por nuestros deseos. Debemos estar unidos, vienen tiempos difíciles, que nuestra diversidad ideológica no nos divida. Las naciones democráticas más poderosas avanzan, porque después de una elección trabajan juntos bajo un proyecto de nación diseñado y aceptado por la mayoría y con lealtad a las instituciones, el cual puede modificarse por las vías constitucionales. Frente a problemas externos, debemos fortalecer la cohesión nacional para vencer los obstáculos. ES LA ÚNICA FORMA DE CONQUISTAR EL FUTURO.

Trump, ha roto el cordón umbilical, el parto es doloroso, pero surge una nación sin dependencias, que debe crecer rápidamente y ser autosuficiente dentro de la globalización. Se nos reconoció (Davos) dentro de las diez naciones para invertir, tenemos casi todo, nos falta unidad; recuperar valores; ser constructivos con patriotismo; fortalecer la familia; cumplir nuestras obligaciones; planeación; recomponer el tejido social; combatir la corrupción y entender, aceptar y atender los costos de la transformación. La barda no es un muro de lamentaciones, es un reto para el ÁGUILA AZTECA y volar alto para alcanzar la cumbre. VIVA MÉXICO.
spolitikon@yahoo.com