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Son Politikon / Arisco Teles

  • Son Politikon. Alberto Juárez

A pesar del duro invierno que se avecina y el terrible frío que envuelve nuestro cuerpo, nuestro espíritu tendrá una cálida vivencia que fortalecerá y despertará conciencias para recuperar valores y principios. Todo México se prepara para recibir al papa Francisco I, en su nombre conlleva la humildad, sencillez y el dolor por la pobreza que aflige a la humanidad al igual que San Francisco de Asís. Es el mejor representante de Jesús de Nazaret cuyo nacimiento acabamos de celebrar mundialmente. Su palabra y congruencia nos llevan a pensar que efectivamente se inicia una nueva era de paz, equidad y amor entre los hombres. Es sólo el principio, la siembra para luego cosechar, todavía habrá que combatir plagas y males que aquejan a la humanidad. Su visita a la Guadalupana tiene un gran significado: es la Madre de Jesucristo, la Reina de México y la emperatriz de las Américas, habrá que estar muy atentos a todos sus mensajes, es el mejor representante y mensajero del Cristianismo. En poco tiempo ha sacudido a su Iglesia y al mundo entero, seremos testigos y tal vez protagonistas de ese acontecimiento universal. Viene a orar y arrodillarse en un acto de fe ante el Ayate de un indígena elevado a los altares en el templo más visitado del planeta. El Gobierno de México hace los preparativos para recibir como merece el nuevo y autentico apóstol de Jesucristo. Sea bienvenido a la nación que hace varios siglos escogió la Virgen de Guadalupe como su hogar. Con ella inicia Hidalgo la Independencia de México como estandarte de unidad nacional.

Después seguiremos con más fortaleza nuestro camino para combatir la pobreza y la desigualdad. México tiene como destino ser un faro de luz para la humanidad.

El 2016 será un año simbólico para la transformación que impulsa el presidente Peña Nieto, el clima político será de cambios en muchos temas para lograr nuestros objetivos. Las grandes Reformas aprobadas por el Congreso empezaran a dar buenos frutos, el Presidente estará en su año estelar para concretarlas y darle impulso a la nación con un mayor bienestar colectivo y un futuro seguro para nuestros hijos.

Si cada quien hace su trabajo con esmero y día con día nos superamos individualmente, las sumas de todos hará realidad nuestros sueños y esperanzas. Tenemos un presidente incansable y con voluntad política para transformar la nación, hagámoslo juntos para conquistar la historia. Llegó la hora de sumar, que los enemigos de México no nos dividan, tenemos todo para triunfar, solo nos falta confianza en nosotros mismos y unidad nacional.

Vamos a tener un año político intenso, que la política electoral no nos quite el sueño, ni nos distraiga de nuestros deberes. Esperamos una participación seria, responsable y constructiva, que lleguen los mejores hombres para servir a la patria; por su vocabulario, propuestas, experiencia y pasión por México los conoceremos para ejercer responsablemente el voto. En algunos Estados las pasiones se desbordan, ojalá pongan la cabeza en una cubeta con hielo y en lugar de descalificar a sus oponentes, usen la inteligencia para ganar, sin denostaciones. No se trata de triunfar por los defectos de otro, sino por la calidad propia de cada candidato. Queremos política de altura, México lo merece, deseamos una contienda limpia, sin pan ni circos, ni carpas y mucho menos cuadriláteros, un elegido del pueblo debe estar a la altura de la sociedad que lo elige para gobernar con excelencia. El ganador debe rodearse de los mejores hombres, aunque no sean sus compañeros, la experiencia, reconocimiento y fama pública son la mejor recomendación, Juárez así conquistó la historia y salvó a la nación. La lealtad sólo anida en los hombres de bien. Nos guste o no nos guste, muerto el Rey, viva el Rey. Desde niños nuestra tradición más esperada es la llegada de los Reyes Magos, no Santa Claus. Sería conveniente que cada año los niños envíen una copia de su carta al Presidente en turno para que comparta los sueños e ilusiones de la niñez mexicana y los haga realidad, ya lo decía Jesús: “Dejad que los niños vengan a mí”. La moral y el derecho siempre deben ir de la mano para la superación de la humanidad, con: “Llegaron ya los reyes y eran tres…”.