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Son Politikon / Arisco Teles

  • Son Politikon. Alberto Juárez

La economía mundial seguirá dando tumbos y causando efectos negativos a la economía de las naciones. Solo la unidad, trabajo, esfuerzo y confianza en las instituciones harán más leves sus daños. México está preparándose y blindado para resistir esos embates del exterior. Con ese propósito, el presidente Peña Nieto sale de gira a los países árabes, Suiza y Davos; de todos nosotros depende que no nos afecten estás tormentas financieras: “México, creo en ti como en el vértice de un juramento”.

Como dicen los chinos (causantes en parte de este problema mundial): la crisis es oportunidad, si la aprovechamos hasta las gracias les vamos a dar. Tenemos todo, hay que aprovecharlo de mejor manera y apretar un poco el cinturón (que delgados nos vemos mejor). Hay que ahorrar más y acabar con los dispendios de carácter latino sin dejar a un lado la alegría de vivir. Nuestra naturaleza es más versátil, con mayor capacidad de resistencia, con una gran imaginación para la creatividad y la solución de los problemas, solo nos falta mayor confianza en nosotros mismos y un poco más de fraternidad; hay que superarlo. Es el momento de iniciar un programa nacional de alimentación con una dieta sana para mejorar la salud de los mexicanos. La obesidad es la causa de muchos males, tenemos que aprender a comer sin dejar de disfrutar, tomar las porciones necesarias proporcionalmente para nuestro organismo. La producción de alimentos podría llegar a ser suficiente para todos, no habría dispendios, ahorraríamos algunos pesos; exportaríamos más y reduciríamos las importaciones; también gastaríamos menos recursos en el Sector Salud. Dicen bien, “que de borrachos y panzones, están llenos los panteones”. Es conveniente que Salud, Educación y con Agricultura hagan un programa nacional.

Triste historia la de las alianzas cuando se hace entre partidos de ideologías totalmente opuestas; es dejar a un lado sus ideales solo por alcanzar el poder por el poder mismo, los resultados en ningún caso han sido buenos, el pueblo se confunde y no sabe quién gobierna, no se ponen de acuerdo qué programa debe prevalecer, son como el agua y el aceite: por su propia naturaleza se repelen. En el caso de partidos afines pueden concurrir juntos y gobernar bajo una misma ideología. Se supone que cada partido tiene candidatos con la capacidad y experiencia para poder ganar una elección.

Es mejor un candidato independiente que una fórmula contradictoria. Reyes Heroles decía que “primero eran los programas y luego los hombres”. Queremos hombres comprometidos y fieles a sus programas e ideología. Algunos legisladores tienen muy claro estos principios y defienden con orgullo la ideología política que representan.

La grilla se pone caliente, Colima es muestra que no se debe repetir. Cuando algo no sale bien siempre hay otras soluciones, al pueblo se le debe motivar y escuchar. Esperemos que para las 12 gubernaturas siguientes los partidos tengan buenos candidatos propios y no se den por perdidos antes de participar, declinando por un candidato ajeno para derrotar al rival renunciando a sus principios. Debe ser una lucha de altura. Por ejemplo, Cuauhtémoc Cárdenas siempre se opuso a esas trivialidades y logró formar con perseverancia la segunda fuerza política de la nación. Cada quien vale lo que es y representa ideológicamente. El país necesita partidos fuertes y definidos. Es la lucha por el ideal. En unos días habremos de conocer a los candidatos que los partidos que confían en su propia militancia.

Señor embajador de Canadá en México, estamos en espera de que se cumpla con la palabra de retirar la VISA para el pueblo mexicano; es el momento ideal para fortalecer nuestras relaciones y hermandad, con: “Voz de la guitarra mía, al despertar la mañana quiere cantar su alegría a mi tierra mexicana”.

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