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Son Politikon / Arisco Teles

  • Son Politikon. Alberto Juárez

No vamos a hablar de milagros, en esta nueva época que iniciamos, solo haremos referencia al cambio de actitudes, esfuerzos, confianza y resultados. Es natural que tengamos tropiezos, lo importante será entender y corregir de inmediato con voluntad inquebrantable. Hoy todo es diferente con la baja en los precios del petróleo, la movilidad del sistema monetario, la inseguridad y alta delincuencia que unidos habremos de enfrentar para superarlos.

El petróleo fue durante un siglo la base de nuestra economía y detonador del desarrollo, cumplió su finalidad. Ahora tenemos otras fuentes de ingresos que con trabajo y civilidad podremos incrementar como: el campo, la industria, el turismo, la minería y las remesas de mexicanos que trabajarán en el extranjero.

Para acrecentar nuestros valores y principios tenemos que fortalecer la vida familiar, amando, cuidando y educando a nuestros hijos. Unir a todos los mexicanos, incluyendo a los que viven en el extranjero estrechando los vínculos que nos unen por origen y destino. Todos somos mexicanos. Ellos por extrema necesidad (la gran mayoría) han logrado salir adelante, sin olvidar a sus seres queridos y la patria. Con su trabajo son una fuente importante de ingresos para la nación. Hagamos un reconocimiento a su esfuerzo y lealtad. Habrá que dedicar una fecha para honrar a estos millones de mexicanos, como reza el himno nacional “…, un soldado en cada hijo te dio…”.

Por otro lado, el sector agropecuario está lleno de oportunidades, representa la primera fuerza laboral y productiva de la nación, es nuestra mayor riqueza y sustentablemente es inagotable. Actualmente somos a nivel mundial el décimo cuarto lugar en producción de alimentos y el quinto en la exportación de dichos productos (con mayores ingresos que el petróleo). Con éxito en días pasados se llevó a cabo la Reunión de la Semana de la Agroalimentación por la Sagarpa en el Club de Industriales, temática que abordó: la perspectiva global de la agricultura. Quedó claro que si logramos incorporar cinco millones más de hectáreas al desarrollo del campo mexicano, nuestro futuro está asegurado. En ese contexto para estos tres años del sexenio la política pública en la materia será viable y ambiciosa, no solo para nuestra seguridad alimentaria sino como impulsor y garante de la fortaleza económica. Junto con ello es perentorio la recuperación de suelos agotados, la ampliación de tierras de cultivo, la implementación de sistemas de riego, mejora de semillas, combate de plagas y enfermedades, apoyos financieros, capacitación tecnológica, infraestructura, agroindustria, certeza y seguridad jurídica, la participación efectiva del sector social y privado como factores del éxito.

Los caminos están abiertos, pues contamos con 11 Tratados de Libre Comercio. Con la mano de obra de millones de jefes de familia que laboran en el campo se hará del territorio nacional un semillero completo. Sin embargo, hay que agregar otros apoyos del Gobierno federal, para hacer una nación fuerte, estable, productiva, autosuficiente y exportadora de alimentos para otros pueblos del mundo. Es el momento de invertir en el sector agropecuario. En México no deben de haber tierras ociosas, pues junto con los programas que se están instrumentando, se incorporan proyectos para reforestar y proteger a la fauna, flora, selvas y reservas naturales.

El Desarrollo Sustentable será el punto de apoyo, tenemos que acabar con abusos que deterioran la naturaleza. Así como optimizar los recursos y reducir los elevados desperdicios de nuestra producción, capacitando a los agricultores y campesinos.

Lo más importante para el ser humano no solo es producir alimentos para la subsistencia, sino saber aprovecharlos mejor. La dieta sana genera ahorros y fundamentalmente mejora la salud (cuyos costos para la nación son elevadísimos). Debemos aprender a comer bien, somos el país con el mayor problema de obesidad que es un tema prioritario. Contamos con nuevos Secretarios de Salud y Sagarpa que son de reconocido prestigio y talento (juntos disponen de programas especiales para la debida alimentación). No debemos confundir la alimentación con la comprometida nutrición del organismo. En ese tenor, debemos evitar que la niñez se acostumbre a comer comida chatarra. Hay que acabar con las malas costumbres en la alimentación y los excesos con la adquisición de productos alimenticios que acaban en la basura.