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Sufrimiento: una acción que alcanza a la educación

  • Espiral de conducta: Norma Le Payro

Sufrir no solo es enfrentar lo personal, es saber que no se tiene control sobre las emociones ajenas. (N. Luna)
Las sociedades del mundo habilitan conductas que entretejen formas de vida, que algunas veces causan sufrimiento. El hombre se enfrenta a eventos de su vida cotidiana que lo marcan durante su caminar constante. Y será tan complicada, de acuerdo a la fortaleza genética, emocional y mental que haya adquirido hasta el momento, sumado a la época y zona geográfica donde esté. Se vive en un mundo de hambre, guerras, pobreza, crueldad y amor.

¿Cómo evitar el sufrimiento en alguien si la vida social tiene un estilo de guerra?, ¿Cómo ayudar a cientos de seres que piden ayuda a través de las redes sociales, sabiendo que las líneas políticas lo impiden? El sufrimiento humano es diverso y multiplicador en todas sus formas y tiene sus grados de presencia. Un ejemplo es el mundo educativo, los colegios sufren por tener que experimentar seudo-maestros(as) que solo buscan dar clases para enamorar estudiantes, o abusar de los menores de edad, y por desfortuna, son imposibles de detectar. Cuántos padres de familia decidieron inscribirse a universidades para consolidar sus estudios y tuvieron gran despertar al ver que algunos profesores tienen frustraciones y no son objetivos con la enseñanza y se enganchan del estatus económico, social y emocional del estudiante, haciendo sufrir al mismo sin que nadie pueda hacer nada. Por ello, algunos padres de familia fueron más comprensibles en las quejas de sus hijos de las universidades actuales, y encontraron que es mejor estudiar en las tecnologías de la información y la comunicación.

Existen colegios de secundaria y preparatoria, en este siglo XXI, que se dieron a la tarea de cobrar doble o triple colegiatura, con la justificación que no aparecía el pago en su contabilidad, una situación que provocó que muchos padres de familia buscaran las plataformas educativas para que sus hijos terminaran sus estudios, creando un beneficio familiar, ya que los costos se minimizaron al 80 por ciento, y con ello el sufrimiento. Reflexionar acerca del sufrimiento propio o ajeno puede hacer controversia, pero es seguro que siempre habrá un beneficio y se abren caminos de beneficio. Expertos consideran, que, en nuestros días, estudiar ya no es un privilegio de nadie, sino es una convicción de quien quiera hacerlo. Sufrir por no estar en la escuela de moda ya no es una opción en esta modernidad.