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Sutilezas

  • Yolanda de la Torre Valdés

  • Yolanda de la Torre V.
  • Trump, el síntoma de un mal mayor

En los meses recientes se ha registrado una preocupación a nivel mundial, especialmente cuando la posibilidad de que el candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, tuvo mayores posibilidades de ganar a la postulada por el Partido Demócrata, Hillary Clinton. La preocupación venía por diferentes motivos que iban desde la evidente incapacidad de Trump para ocupar un cargo semejante, hasta su, a todas luces, visible desequilibrio personal que lo llevaba a expresarse en un sentido y en un mismo día, hacerlo en una forma enteramente contraria.

Una de las más grandes preocupaciones que se daban en torno a un posible triunfo de Donald Trump, era como el que Estados Unidos tuviera un presidente como él, podría causar una catástrofe económica de dimensiones globales, especialmente ahora que hay particular fragilidad al respecto en todo el mundo.

Por fortuna los debates con su contrincante demócrata, Hillary Clinton, han sido de gran ayuda para frenar a Trump, aunque en todo ello ha llamado particularmente la atención el hecho de que cuando se dio a conocer que el magnate había dejado de pagar impuestos durante 18 años, algo que se dio el lujo de empeorar diciendo que eso era muestra de que era inteligente, el impacto que tal información generó en la sociedad apenas fue sensible. En cambio, lo que generó todo un impacto en su contra fue la difusión de un video en que hacia declaraciones que iban más allá de la misoginia, pasando a su disposición al acoso sexual y faltar al respeto a cualquier mujer que él eligiera, considerando que su poder, fortuna y fama le daban derecho para eso y más.

Finalmente, ni toda la espiral de odio que generó, la xenofobia, su falta total de ética como empresario, su cero contribución al desarrollo de su país y total incapacidad personal, académica y moral para ser presidente, no le perjudicaron tanto, como su discutible vida personal y total falta de respeto hacia las mujeres.

Ya para estos días, aunque al menos en encuestas parece que la derrota de Donald Trump por Hillary Clinton, es un hecho que se consumará en el llamado “supermartes” en noviembre, la confianza en que ello ocurra no es total por dos motivos, uno, que la confianza en las encuestas ha decrecido a nivel mundial, tanto por errores de proceso, como por una mayor reserva de la gente a expresar lo que verdaderamente piensa al respecto; por otra parte, queda pendiente aún el que salga a votar toda aquella porción del electorado que no es simpatizante de Trump, ya que en pasados procesos electorales, se ha dado un importante abstencionismo por parte de población latina, razón por la que se está haciendo una campaña muy intensa para que todas las minorías salgan a votar.

Baste recordar que hasta hace no muchos meses, cuando diferentes aspirantes a la candidatura tanto demócrata, como republicana contendían por la nominación de su respectivo partido, se decía lo siguiente en Estados Unidos:

“Si gana Hillary Clinton, sería la primera mujer presidente; si gana Ted Cruz, sería el primer latino presidente; si gana Bernie Sanders, sería el primer judío presidente y si gana Donald Trump, sería el último presidente de Estados
Unidos”.

Lo que resulta por demás preocupante es que con o sin Donald Trump, las expresiones de odio siguen al alza en Estados Unidos y de no hacerse algo pronto al respecto, el país más poderoso del mundo estaría peligrosamente dividido, con expresiones nazis por doquier y violencia contra todo tipo de “minorías”, algo que cada vez se ve de forma más
cotidiana.
* Senadora de la República

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