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Sutilezas

  • Yolanda de la Torre Valdés

  • Yolanda de la Torre V.
  • Deuda, pros y contras

Estamos en esos días en que cada año se discute en el Poder Legislativo el Presupuesto que el Gobierno Federal contempla para el Estado Mexicano a lo largo del año siguiente, en este caso el 2017. En esta ocasión, a diferencia de los primeros años del actual sexenio, el presidente Enrique Peña Nieto instruyó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y por supuesto, a su titular José Antonio Meade Kuribreña, a que se hiciera con un déficit cero, es decir, sin contemplar la contratación de más deuda para hacer frente a los compromisos, inversiones y gastos del año próximo.

Uno de los elementos esenciales para mantener finanzas públicas equilibradas y sanas, radica en que no se gaste más de lo que se tiene, siendo esto algo que puede aplicarse igual a un país, que a una empresa y por supuesto a un hogar.

Sin embargo, es importante contemplar que en ocasiones con una ayuda adicional, cuyo servicio (intereses) pueda ser amortizado junto con pagos a capital, se pueden impulsar proyectos orientados al crecimiento, como la construcción de autopistas, vías de ferrocarril, puertos y otros tipos de infraestructura que hacen que el país sea cada vez más atractivo para la inversión productiva, tanto nacional como extranjera, lo que puede generar ingresos adicionales que permitan pagar oportunamente la deuda contratada y con ello, estar generando un refinanciamiento que impulse el crecimiento.

Es importante tomar en cuenta que los tiempos actuales han resultado de crecimiento difícil incluso para las naciones que mayor dinamismo han demostrado, ya sea de forma histórica o en tiempos recientes. Países como Japón y Estados Unidos, pese a ser las principales economías a nivel global, en los años recientes han tenido crecimiento nulo o cuando más apenas rebasando el 1 por ciento anual. Incluso, si bien se le han aplaudido logros importantes en lo económico al saliente presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como el conseguir una fuerte generación de empleos, en términos de crecimiento su administración ha sido señalada por ser una de las de más pobre crecimiento económico.

Por otra parte naciones como India y China, que en la década pasada se mantuvieron sobre el 10 por ciento de crecimiento anual, en lo que va del presente decenio, han reducido tal nivel a promedios de 8 y 7 por ciento, respectivamente, lo que implica varios puntos porcentuales que terminan influyendo principalmente en las economías emergentes, como es el caso de la mexicana, la que en un año del pasado sexenio llegó a verse afectada a un grado tal, que tuvo un decrecimiento superior a menos 5 por ciento y en lo que va de la presente administración se ha mantenido sobre el 2 por ciento, avanzando lento, pero avanzando, más en momentos difíciles como los actuales en que el precio del petróleo se desplomó de 100 dólares por barril, a un promedio de 40 dólares, cifra nada halagadora en momentos en que resulta más caro que nunca extraerlo de la corteza terrestre.

Actualmente naciones de economías medias de la Unión Europea como España y Portugal, enfrentan niveles de deuda que asustan, al superar el 120 por ciento de su PIB, cifra a la que también llegó uno de los países más fuertes del viejo continente, Italia. México hoy ronda el 51 por ciento del PIB con su deuda y tiene buenas posibilidades de disminuirla, por lo que denota un especial valor la determinación del presidente Enrique Peña Nieto de presentar un presupuesto austero y no deficitario para el 2017, a fin de que nuestro país siga creciendo y a la vez, restarle presiones que pueden ser especialmente dolorosas si las dificultades del exterior nos siguen afectando.
* Senadora de la República

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