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Sutilezas

  • Yolanda de la Torre Valdés

  • Yolanda de la Torre V.
  • Desperdicio de alimentos

¿Alguna vez ha reflexionado sobre por qué en los supermercados y tianguis, generalmente se encuentra zanahorias casi perfectas en una sola línea o pieza?, o ¿Por qué los huevos en un empaque suelen tener prácticamente la misma tonalidad y tamaño?

Si usted ha considerado que es así como la naturaleza nos los entrega, mucho me temo decirle que no ocurre en todos los casos y para ser más precisos, se trata de un fenómeno que está llevando a que, en todo el mundo, lo que incluye tanto a nuestro México, como a las naciones más poderosas del mundo e incluso en algunos casos a las más empobrecidas, se desperdicie una gran cantidad de alimentos, por el solo hecho de que no reúnan los estándares de belleza que el mercado exige.

Hay un detalle que vale la pena recordar, ocurre que por ejemplo en la Gran Bretaña, durante los bombardeos nazis de la Segunda Guerra Mundial, llegó a haber un racionamiento tal de alimentos, que con frecuencia a una familia le tocaba un huevo por persona para toda una semana, mismos que podían estar rotos o diminutos.

En la actualidad, en las granjas avicultoras de ese país, se llega a desperdiciar una gran cantidad de huevos de gallina, ya sean orgánicos o de producción en línea, por no tener el tamaño que exigen los supermercados, mismos que a su vez, señalan que sus clientes dejan de comprarlos si no resultan medianamente grandes. Los huevos pequeños de los productores, suelen terminar desperdiciados, con frecuencia sin importar que su sabor y valor alimenticio sea exactamente el mismo y que con seguridad serían, gustosamente aceptados en naciones y regiones que padecen hambrunas.

Con los vegetales ocurre algo similar, por ejemplo, en el caso de las zanahorias que suelen ser despreciadas por el mercado cuando salen amorfas de la tierra, digamos que con varias piernas y no de una sola pieza y rectas como solemos encontrarlas, lo que lleva a que muchas de estas raíces ricas en betacaroteno sean desperdiciadas y no lleguen a la mesa de miles de hogares hambrientos, muchos de los cuales se encuentran en nuestro propio país.

Algo similar ocurre con decenas de miles de vegetales, incluyendo tomates, lechugas, papas, nabos, berros y muchos más que terminan echándose a perder a un costado de las tierras productoras e incluso en los depósitos de basura de las centrales de abastos y mercados en todo México y en diferentes naciones.

Se trata de vegetales que, al ser debidamente procesados, ya no se les nota diferencia alguna con sus variedades de perfecta forma, ya que sus valores nutricionales permanecen intactos, por lo que tienen la debida aptitud para ser parte de un guisado de la mejor calidad o bien, de una ensalada pletórica de vitaminas y minerales, así como de un exquisito sabor capaz de satisfacer al más exigente de los paladares.

Tan solo imaginen que una zanahoria deja de crecer con la perfecta forma que le tenemos preconcebida, por la sola razón de que alguna pequeña piedra en la tierra, pudo desviar o alterar el rumbo en que crece, por lo que resulta de forma singular, pero de idéntico sabor y cualidades nutricionales.

En México tenemos que recorrer aún un largo camino en la lucha contra la pobreza, siendo parte fundamental de ello acabar con la alimentaria, en lo que mucho habrá de avanzarse encontrando la forma de aprovechar todos estos vegetales, que actualmente se desperdician y que pueden ser la diferencia en el esfuerzo por avanzar hacia ser un país más igualitario en el que todas y todos tengamos derecho a una alimentación suficiente y de alta calidad.

* Senadora de la República

correo: yolandadelatorre@senado.gob.mx

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