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Sutilezas

  • Yolanda de la Torre Valdés

  • Yolanda de la Torre V.
  • Aprendizaje 2016

Pobre 2016, por momentos siento que fue ampliamente maltratado por diferentes sectores de la sociedad, por temas que pueden ir desde lo económico y político, hasta lo meramente relacionado con el mundo del espectáculo, ya que si bien fueron 365 días con su respectiva carga de 24 horas cada uno, tampoco podemos negar que se nos fueron grandes iconos del espectáculo, particularmente de la música, como en pocos años previos ha ocurrido.

Entre la muy larga lista de los que partieron, figuraron nombres como David Bowie, Prince, Glenn Frey (Eagles), Carrie Fisher, Debby Reynolds (madre e hija con un día de diferencia), George Michael y muchos más tanto del medio del espectáculo, como del deportivo, tantos, que si mencionara a todos aquí, no habría bastante espacio en el texto para sus puros nombres.

En el medio de la política, partieron personajes icónicos también, por ejemplo, el que casi llegó a parecer inmortal, Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana que depuso a Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959 y sobreviviente de diez presidentes de Estados Unidos, país que mediante un férreo embargo, siempre buscó quitarlo del poder sin éxito. Ya ni que decir de los 640 atentados que sufrió, entre los que hubo incluso camarones explosivos.

Otro personaje por demás insigne que nos dejó en el 2016, fue Shimon Peres, expresidente de Israel y personaje que ocupó prácticamente todos los cargos de la esfera pública de ese país, destacando particularmente como Primer Ministro y Canciller, desde donde hizo las mayores contribuciones a la paz de esa nación que surgió en 1948 como fruto de una guerra y que en tal estado ha debido vivir y desarrollarse durante los 69 años que lleva de vida moderna. Parte de la paz impulsada por Peres quedó grabada en el apretón de manos que se dieron el entonces primer ministro israelí, Yitzak Rabin y el que fuera líder de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat, en la Casa Blanca en Washington DC, arropados por el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton.

Si buscáramos algo en común que tuvieran los personajes citados, yo veo en todos ellos y ellas una marcada capacidad de aprender de las dificultades que presenta la vida, entre las que por supuesto se encuentran años que poco ayudan por sus condiciones específicas, para tener éxito en uno o varios proyectos.

David Bowie, aun siendo un genio de la música, debió superar difíciles etapas por problemas de drogadicción y en momentos en que debió replantear su oferta musical ante el cambio de tiempos y de lo que le exigía el mercado global. Algo similar le ocurrió a Prince, quien, sin dejar de ser un genio de la música, jamás superó del todo la adicción a la heroína que al paso de los años terminó por quitarle la vida.

Pasando a la parte política, ¿qué se puede decir de dificultades que haya superado Fidel Castro?, quien, tras el embargo económico impuesto por Estados Unidos, supo acercarse a la Unión Soviética para mantener a flote su mandato y aun años después, tras la caída del bloque soviético, supo abrir sectores estratégicos de la economía de la isla, ya no solo para que su régimen sobreviviera, sino para que incluso lograra un crecimiento económico que le ha dado sentido.

Todos los años nos dan algo que aprender y sin duda se puede afirmar que el 2016 fue un curso intensivo para muchos, pero significando importantes aprendizajes para todos que sin duda nos servirán para enfrentar dificultades en períodos posteriores, ya se verá.
* Senadora de la República

** Diputada Constituyente CDMX

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